domingo, enero 25, 2015

Universo Antrópico - Una Realidad Posible


NOVELA DE CIENCIA-FICCIÓN

UNIVERSO ANTRÓPICO
Una Realidad Posible




PREFACIO

Por: Lilia Morales y Mori


Tal vez esta novela nadie la lea. Tal vez no la escribí nunca, tal vez ni siquiera yo existo. En la soledad de mi estudio me he cuestionado muchas veces si hay un argumento fundamental para existir, para ser, para formar parte de este universo. Pero el universo a veces me resulta tan vasto y tan desconocido, que una ola de confusión me invade, cuando trato de penetrar en su enigmático misterio.

Al ver el paisaje que se despliega tras mi ventana, admiro el atardecer con sus tonos rojizos, atravesando un breve conjunto de nubes coloreadas por los rayos del sol, que comienzan a ocultarse tras la montaña. Pronto la silueta de los árboles dibujará el contorno subyacente del cielo, y las estrellas brillarán en las profundidades de la bóveda celeste. Esta visión es real, está frente a mí, y mañana… diferente… pero al fin… el mismo sol, el mismo cielo y las mismas estrellas, se desplegarán con su presencia al atardecer.

Debió un creador programar esta maravillosa iteración cotidiana de múltiples circunstancias y escenarios. Pero, ¿cuál es el propósito de esta perfecta maquinaria, que se manifiesta con la apariencia del artilugio de un movimiento continuo, perenne, que pareciera eternizarse en los meandros inconcebibles de la eternidad. Tal vez pudiera encontrarse la respuesta en los postulados de la ciencia, o en los planteamientos filosóficos de la humanidad, o en el misticismo religioso, o en la esencia de un ser desconocido que habita en las profundidades de uno mismo. Sin embargo, esta placidez temporal no siempre fue así, ni lo será eternamente.

Nuestra reducida visión espacio-temporal, sujeta a las leyes de la naturaleza, nos limita la comprensión del mundo que habitamos y que nos rodea. No obstante, es probable que unas simples reglas gobiernen esta sorprendente complejidad, cuyos ingredientes básicos, controlan el “destino” de la existencia implícita desde el nacimiento, la supervivencia y la muerte del mismo universo, ¿de cuál universo? Imagino una dinámica efervescencia en la matrix del cosmos. Al menos en el contexto “real”, ese es el proceso categórico que nuestra conciencia percibe. Múltiples factores ajenos a nuestra relativa realidad entran en juego, sin que nosotros nos percatemos de ello.

Pero si es un hecho que “Vemos el universo en la forma que es, porque nosotros existimos”, entonces… el universo existirá mientras haya un rastro de “vida inteligente” que lo testifique, que lo contemple, que lo manifieste de forma intrínseca en su inconfundible y personal percepción. En tal caso el principio o  “sustancia vital”, es algo más que nuestra propia existencia humana. Es el elemento inalcanzable de nuestro propio entendimiento, porque nosotros somos una circunstancia fugaz, efímera, mutable, que se desenvuelve en el irrisorio ámbito, contenido en un punto imperceptible del majestuoso macrocosmos multidimensional.

Matemáticamente todo ha sido concebido ex profeso. Ningún error tiene cabida en este gran diseño, incluso el proceso del pensamiento evolutivo que se instauró desde sus orígenes, debió ser programado. Como un gran juego, severas reglas dan existencia y poder, a quienes logran ascender en la escala evolutiva del pensamiento. Es el triunfo del adversario, es el reto del intelecto. Ralph-Fulgor es un jugador empedernido, eternizado en el devenir del tiempo, conoce los estatutos y los acata con rigor excesivo, casi como un ritual, porque sabe que se encuentra en el ocaso de una fase ecuménica que está por concluir. Seres galácticos son testigos y partícipes de cualquier desenlace final.

La presencia de los seres humanos no evolucionados se ha diversificado, solo rastros irreconocibles de su pasado se encuentran dispersos en sectores totalmente inermes. Una minoría conservadora lucha por rescatar lo que queda de su memoria, de su lejana idiosincrasia, rescatar sus orígenes y sus dogmas es vital para su futura existencia. Antagónico escenario de confusas realidades, la transhumanidad ha evolucionado a tal grado, que le es posible habitar en diferentes multiversos donde su dominio es casi absoluto, porque han logrado modificar su propia naturaleza, a no ser, por los riesgos inherentes a su creación a lo largo de la evolución científica y tecnológica. Autómatas aliados con otros seres galácticos… también aspiran conquistar la esencia primordial del intelecto absoluto.

La conciencia de un universo antrópico se encuentra encubierta tras la enigmática materia inteligente, su dominio se rige con las reglas de un mecanismo aunque simple, resulta casi siempre, devastador y complejo. La mecánica que lo mantiene en perpetuo movimiento, se ajusta a inflexiones cuánticas aleatorias de un módulo que para nada es estacionario, su dinámica mutable, origina el ámbito de los multiversos y sus circunstancias. Habitar en ellos es penetrar a lo largo de un laberinto infinito de espejos, donde cualquier cosa puede ocurrir en el momento menos imprevisto.

Ralph-Fulgor está consciente de ello, poderosos aliados, copias y entidades de un mundo transitorio e irreal, se desdoblan de su yo interno para traspasar las barreras limitantes del espacio físico. Trascender para él en los confines de un universo antrópico, no tendría sentido si no sembrara una pequeña semilla en la tierra fértil, donde pueda emerger la luz de una nueva humanidad. Reminiscencias de su pasado universal se ven confrontados en el contexto de ese minúsculo mundo, que intenta sobrevivir en los vestigios de un holocausto programado desde el principio de los tiempos. Trascender esta sincronía de hechos le llevara a reencontrarse con un ser extraordinariamente superlativo.

Comienza el día frente a mi ventana, saludo al sol y espero con toda mi alma ver de nuevo las estrellas, que titilan en el cielo con su rostro de Oriónidas, y su presencia inconfundible de seres supremos.




PRÓLOGO

Por: José Luis Cordeiro


DEL UNIVERSO MORTAL AL MULTIVERSO INMORTAL

            Lilia Morales y Mori es una visionaria amante del arte y de la ciencia. Aunque originalmente de México, ella tiene una perspectiva universal y, podríamos agregar, hasta multiversal de la vida. En sus obras artísticas ella trata de plasmar una visión tanto temporal como espacial de lo conocido y de lo desconocido, de lo posible y de lo imposible, de lo pasado y de lo futuro, de lo mortal y de lo inmortal.

            La ciencia ficción nos permite imaginar y visitar el mundo, o los mundos, del futuro. Muchas veces, la ciencia ficción de hoy se convierte en la ciencia real de mañana. De hecho, la ciencia continuamente abre nuevas puertas del conocimiento. Lo que antes parecía imposible, a veces se vuelve realidad luego. Los teléfonos, los automóviles, los aviones, los antibióticos, los satélites espaciales, las computadoras personales, la Internet, los celulares, todos parecían magia en su momento. Ahora, afortunadamente, cada uno de esos descubrimientos e invenciones son considerados normales por las nuevas generaciones. Pronto otros avances como los viajes espaciales, la teleportación cuántica, la transferencia de memorias, la telecomunicación telepática, la longevidad indefinida, serán probablemente posibles.

            Efectivamente, muchas ideas a veces avanzan de la ciencia ficción hacia la ciencia real. Sir Arthur C. Clarke, el conocido científico y autor de ciencia ficción, escribió hace casi medio siglo sus famosas tres leyes del futuro: 
      

. Cuando un científico viejo y distinguido afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado.

· La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse más allá de ellos, hacia lo imposible.

· Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se diferencia de la magia.

            Clarke creía que la humanidad llegaría a la inmortalidad física antes del final del siglo XXI. De hecho, los científicos vienen alcanzado grandes logros en estudios de longevidad durante los últimos años y, de continuar así, es probable que se llegue al control del envejecimiento en las próximas dos o tres décadas. Gracias a diferentes desarrollos científicos y tecnológicos, actualmente se han creado ratones que viven casi 3 veces su expectativa de vida promedio, mosquitas de la fruta (Drosophila melanogaster) que viven 4 veces más, y algunos gusanos que han logrado vivir 6 veces más que su expectativa de vida observada normalmente en el medio ambiente.

            Los experimentos con ratones son especialmente importantes pues se estima que los ratones y lo seres humanos compartimos, según como se mida, cerca del 90% del genoma. Hay una fundación sin fines de lucro que tiene un premio para crear ratones que vivan indefinidamente. Dicha competencia científica internacional se llama el “Premio del Ratón Matusalén” para crear ratones que alcancen vidas muy largas, con una longevidad creciente. También hay un segundo premio para “rejuvenecer” ratones. Los científicos que participan en el “Premio del Ratón Matusalén” esperan que en dos décadas se pueda controlar el proceso de envejecimiento en los ratones, y quizás una década más tarde se pueda hacer lo mismo en los humanos.

            En pocas palabras, lo que hoy parece magia, pronto quizás podrá ser realidad. Los avances científicos recientes muestran que la inmortalidad física no es imposible, y que muchos de nosotros llegaremos a verla con nuestros propios ojos.


UNIVERSO ANTRÓPICO: entre la Divina Comedia y Planilandia

            Si tuviera que ubicar algunas de las ideas en la novela de Lilia Morales y Mori, Universo Antrópico quedaría entre la Divina Comedia y Planilandia, con mucha tecnología adicional. Mientras que Dante Alighieri completó su poema épico al inicios del siglo XIV y Edwin Abbott Abbott escribió su novela satírica Planilandia (Flatland: A Romance of Many Dimensions) a finales del siglo XIX, Lilia ha estado trabajando en el siglo XXI visualizando posibilidades para varios siglos en el futuro. Lilia utiliza la noción de transhumanismo, que Dante utilizó por primera vez el verbo italiano “trasumanar” en sus viajes del alma a través del infierno, el purgatorio y el paraíso.

            Universo Antrópico: Una Realidad Posible es el nombre completo de la obra que considera una compleja realidad espacio-temporal, mucho más allá de nuestra limitada visión del mundo actual. Al igual que Planilandia nos lleva de un mundo de dos a tres dimensiones, Universo Antrópico nos presenta un multiverso de muchas más complejidad, con una estructura modular fragmentada en 16 sectores, 3 tipos de 16 fracciones divididas en bloques de 4, 5 niveles y 12 dimensiones. Esta compleja estructura modular permite “identificar y localizar la ubicación de un instante espacio-tiempo, a los habitantes y sus características peculiares dentro del mismo, durante el registro de dicho intervalo.”

            Al igual que los personajes de Planilandia que están altamente estratificados, desde las mujeres-líneas hasta los sacerdotes-círculos, el Universo Antrópico está habitado por múltiples tipos de personajes. Existen diferentes tipos de Terrenios (Terrenios-Gorka, Terrenios-Fi y Terrenios-Alfa), Intrenios (Intrenios-Artífices, Intrenios-Místicos y Intrenios-Científicos), Androides, Inteligencias Superiores, Dioses y Energías. Los personajes tienen diferentes niveles de conciencia, que van desde los mutantes humanos (Terrenios-Gorka) hasta los Intrenios que son considerados seres del tipo III (con una conciencia altamente sofisticada del “yo” y del universo, un sistema genético especializado, inteligencia artificial, y capacidades de telepatía y teletransporte).

            El héroe de la novela es Ralph Fulgor, originalmente un Terrenio-Fi con el nombre de Ralph de Nérilan que fue ascendido a Intrenio-Cientifico. Ralph-Fulgor, junto con sus otros personajes Ralph-Corpo y Ralph-Espejo, se mueven en el tiempo y en el espacio dentro de este cosmos con materia inteligente. Su amor platónico es Hysdara-Nova, Diosa del Renacer Universal, quien le enseñó “que hay infinidad de universos con un sinnúmero de variaciones del mismo suceso, que tienen lugar simultáneamente. El Módulo es imperceptiblemente dinámico, ningún acontecimiento es lineal, de modo que si pretendieras ir al pasado o al futuro, te encontrarías con un panorama completamente sorpresivo.

            Universo Antrópico nos lleva al pasado de nuestro planeta Tierra en el año 1980 y también nos trasporta a un evento apocalíptico futuro en el año 2060, conocido después como la Noche de los Fuegos. Esa tragedia nuclear marca el fin de la Tercera Era de la Humanidad y el inicio de la Era de los Seres Inmortales, aunque no todos fueron inmortales, durante los siglos siguientes. En ese mundo futuro, los mutantes humanos Terrenios-Gorka habitan la superficie del planeta, mientras que la mayoría de los otros personajes habitan diferentes niveles inferiores a miles de metros de profundidad. Parte del conocimiento del mundo antiguo había sido guardado en los 26 tomos de la breve “Historia Antigua de las Culturas que Habitaron sobre la Superficie de la Tierra”. Ese es el escenario donde se desarrolla la trama del Universo Antrópico, una novela que mezcla espacios del pasado, presente y futuro a través de capítulos cortos que entrelazan historias y que hacen pasar el tiempo rápidamente.


Hacia la longevidad indefinida en un nuevo paraíso terrenal

            El Poema de Gilgamesh es una epopeya acerca de la búsqueda la inmortalidad por el rey sumerio Gilgamesh cerca de 2.500 años antes de nuestra época. Esa narrativa épica es la historia más vieja de la humanidad y está escrita en tablillas de arcilla utilizando caracteres cuneiformes. La historia nació con la escritura, y la escritura nació con la historia de un rey que buscaba la inmortalidad.

            La idea de la inmortalidad ha sido un gran sueño humano desde el comienzo de la historia, y seguramente antes de la invención de la escritura, como demuestran las tradiciones orales de muchas culturas. La ciencia ahora está descubriendo que ese antiguo sueño de la longevidad indefinida parece estar cada día más cerca de convertirse en realidad. De hecho, hoy es posible considerar científicamente tanto una inmortalidad biológica como una inmortalidad computacional.

            Desde el punto de vista biológico, hoy sabemos que ya existen células básicamente “inmortales”. Las bacterias son organismos unicelulares que forman comunidades que no envejecen, de forma que mientras ellas no se enfermen, sean comidas o destruidas por otros organismos, grupos de bacterias pueden vivir indefinidamente. En organismos multicelulares también hemos descubierto dos tipos de células que no envejecen, de hecho, podríamos decir que entre las células “inmortales” hay unas que son buenas y otras que son malas. Las células buenas son las germinales que no envejecen y están encargadas de la reproducción de la especie. Las células malas son las células cancerígenas que tampoco envejecen y son el resultado de mutaciones en otras células normales. Diferentes avances científicos, como la secuenciación del genoma, permitirán comprender por qué unas células envejecen y otras no. Adicionalmente, pronto será posible clonar diferentes partes del cuerpo, de forma que cualquier órgano también será remplazable y podrá ser substituido por partes más nuevas y hasta mejoradas.

            Desde el punto de vista computacional, hoy estamos comenzando a comprender la complejidad del cerebro humano. Nuestro cerebro contiene aproximadamente cien mil millones de neuronas, y representa así la estructura más compleja del universo conocido hasta el momento. Sin embargo, ya hay científicos trabajando en la creación de cerebros artificiales y estiman que en dos o tres décadas podremos crear estructuras más complejas que el cerebro humano. De hecho, gracias a la Ley de Moore que indica el crecimiento exponencial del poder de las computadoras, es posible que una inteligencia artificial pase el Test de Turing en el 2029 y luego alcance la “singularidad tecnológica” en el 2045, según estiman algunos expertos como Ray Kurzweil. En ese caso, será entonces imposible diferenciar entre una inteligencia artificial y una inteligencia humana. Después también será posible subir todos los conocimientos, recuerdos, experiencias, amores y sentimientos a computadoras, que incluso tendrán una memoria expandible y superior a la memoria humana actual.

            Como lo describe rápidamente el Universo Antrópico, los próximos siglos, de hecho, las próximas décadas serán realmente increíbles, y probablemente veamos tanto la inmortalidad biológica como la computacional. Es decir, tanto el “hardware” como el “software” del ser humano podrán no envejecer más, e incluso ambos serán mejorados. La humanidad pasará así a una nueva etapa de su evolución, donde diferentes entes, biológicos o no, podrán ser inmortales. Como intuiría Dante hace siglos, podemos avanzar hacia un Paraíso y “trasumanar” para trascender las limitaciones humanas actuales, avanzar hacia un multiverso con transhumanos y posthumanos.

            El cosmos mágico del Universo Antrópico nos lleva a considerar nuevas posibilidades, nuevas fantasías, tal como Dante escribió al terminar la Divina Comedia, ofuscado al contemplar la luz de su Dios. Con el alma inmortal iluminada y descubriendo la visión de armonía universal, así llegó a su Paraíso:



A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;

mas ya movía mi deseo y mi querer,

como rueda a su vez movida,

el amor que mueve el Sol y las demás estrellas.



José Luis Cordeiro, MBA, PhD www.cordeiro.org
Co-fundador, Asociación Transhumanista Iberoamericana
Fundador, Sociedad Mundial del Futuro Venezuela
Director, Nodo Venezuela, The Millennium Project
Profesor, Singularity University, NASA Research Park, Silicon Valley, California

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miércoles, febrero 08, 2012

NOVELA DE CIENCIA FICCIÓN



PROYECTO ALFA CENTAURI
(LOS MUNDOS DEL PENSAMIENTO)
Por Marco Santini

Traducción y diseño de la portada Lilia Morales y Mori

Esta novela está disponible en inglés, español, francés e italiano


PRÓLOGO por José Luis Cordeiro

Ciencia ficción y ciencia real

La ciencia ficción de hoy se convierte en la ciencia real de mañana. De hecho, la ciencia continuamente abre nuevas puertas del conocimiento. Lo que antes parecía imposible, a veces se vuelve realidad luego. Los teléfonos, los automóviles, los aviones, los antibióticos, los satélites espaciales, las computadoras personales, la Internet, los celulares, todos parecían magia en su momento. Ahora, afortunadamente, cada uno de esos descubrimientos e invenciones son considerados normales por las nuevas generaciones.

Efectivamente, muchas ideas a veces avanzan de la ciencia ficción hacia la ciencia real. Sir Arthur C. Clarke, el conocido científico y autor de ciencia ficción, escribió hace casi medio siglo sus famosas tres leyes del futuro:

1. Cuando un científico viejo y distinguido afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado.
2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse más allá de ellos, hacia lo imposible.
3. Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se diferencia de la magia.

Clarke creía que la humanidad llegaría a la inmortalidad física antes del final del siglo XXI. De hecho, los científicos vienen alcanzado grandes logros en estudios de longevidad durante los últimos años y, de continuar así, es probable que se llegue al control del envejecimiento en las próximas dos o tres décadas. Gracias a diferentes desarrollos científicos y tecnológicos, actualmente se han creado ratones que viven casi 3 veces su expectativa de vida promedio, mosquitas de la fruta (Drosophila melanogaster) que viven 4 veces más, y algunos gusanos que han logrado vivir 6 veces más que su expectativa de vida observada normalmente en el medio ambiente.

Los experimentos con ratones son especialmente importantes pues se estima que los ratones y lo seres humanos compartimos, según como se mida, cerca del 90% del genoma. Hay una fundación sin fines de lucro que tiene un premio para crear ratones que vivan indefinidamente. Dicha competencia científica internacional se llama el “Premio del Ratón Matusalén” para crear ratones que alcancen vidas muy largas, con una longevidad creciente. También hay un segundo premio para “rejuvenecer” ratones. Los científicos que participan en el “Premio del Ratón Matusalén” esperan que en dos décadas se pueda controlar el proceso de envejecimiento en los ratones, y quizás una década más tarde se pueda hacer lo mismo en los humanos.

En pocas palabras, lo que hoy parece magia, pronto quizás podrá ser realidad. Los avances científicos recientes muestran que la inmortalidad física no es imposible, y que muchos de nosotros llegaremos a verla con nuestros propios ojos.

Un largo viaje real y virtual a Alfa Centauri

Proyecto Alfa Centauri, la obra del autor italiano Marco Santini, nos lleva del siglo XXI al siglo XXIV en un viaje galáctico con tres carabelas espaciales, precisamente con los mismos nombres de las reales de Cristóbal Colón a finales del siglo XV: la Pinta, la Niña y la Santa María. La novela mezcla el pasado, el presente y el futuro a través de capítulos cortos que entrelazan el mundo real y el virtual (@ en Net) y que hacen pasar el tiempo rápidamente. Por otro lado, la sutil traducción de la artista mexicana Lilia Morales y Mori, unida a su futurista diseño de la portada, hace que leer la historia sea un placer.

A finales del siglo XXIII, la Confederación del Sistema Solar cuenta con seres humanos habitando en la Tierra y en la Luna, y con seres virtuales residiendo en Marte y en Net. Entonces los seres humanos han básicamente alcanzado la inmortalidad y los seres virtuales se dividen en inteligencias artificiales y almas (humanos muertos cuyos cerebros fueron digitalizados). Por diferencias entre los seres humanos y los seres virtuales, se conviene que los segundos migren a Alfa Centauri para continuar su evolución allí y eliminar posibles confrontaciones en este Sistema Solar.

Una historia fascinante cuyas secuencias históricas son capturadas por 0101 010101001, un historiador digital. Es así como aprendemos que en el año 2047 se anunció el primer prototipo de inteligencia artificial con capacidades cognoscitivas similares a las humanas, en el 2053 se copió el primer cerebro de una persona después de fallecer, creando así un tipo de ser virtual conocido como alma, y en el 2082 los seres digitales se incorporaron a la Organización de las Naciones Unidas creando su propia delegación diplomática. Aunque la llamada “singularidad tecnológica” no ocurre en el 2045, como espera el inventor y futurista Ray Kurzweil, y ni siquiera se menciona dicho término en toda la obra, gran parte de la trama gira en torno a ideas similares.

Juntos o separados, tanto los seres humanos como los seres virtuales buscan la inmortalidad. Ambos buscan trascender sus limitaciones evolutivas, primero en la Tierra y luego en otras partes del universo. Es así como las carabelas espaciales llevan a las dos nuevas razas descendientes de los humanos, inteligencias artificiales y almas, en un largo viaje hacia la inmortalidad galáctica, a pesar de todos los inconvenientes y peligros inesperados que pueden llevar hasta la muerte imprevista. Como recuenta el historiador 0101 010101001: “Es la mente la que anhela la eternidad. No el cuerpo que realiza una mera función de apoyo”.

Hacia la inmortalidad biológica y computacional: aquí y ahora

La inmortalidad, un gran sueño humano desde el comienzo de la historia, parece estar cada día más cerca de convertirse en realidad. Afortunadamente, hoy es posible pensar tanto de una inmortalidad biológica como de una inmortalidad computacional. Desde el punto de vista biológico, hoy sabemos que ya existen células básicamente “inmortales”. Las bacterias son organismos unicelulares que no envejecen, de forma que mientras ellas no se enfermen, sean comidas o destruidas por otros organismos, las bacterias pueden vivir indefinidamente. En organismos multicelulares también hemos descubierto dos tipos de células que no envejecen, de hecho, podríamos decir que entre las células “inmortales” hay unas que son buenas y otras que son malas. Las células buenas son las germinales que no envejecen y están encargadas de la reproducción de la especie. Las células malas son las células cancerígenas que tampoco envejecen y son el resultado de mutaciones en otras células normales. Diferentes avances científicos, como la secuenciación del genoma, permitirán comprender por qué unas células envejecen y otras no. Adicionalmente, pronto será posible clonar diferentes partes del cuerpo, de forma que cualquier órgano también será remplazable y podrá ser substituido por partes más nuevas y hasta mejoradas.

Desde el punto de vista computacional, hoy estamos comenzando a comprender la complejidad del cerebro humano. Nuestro cerebro contiene aproximadamente cien mil millones de neuronas, y representa así la estructura más compleja del universo conocido hasta el momento. Sin embargo, ya hay científicos trabajando en la creación de cerebros artificiales y estiman que en dos o tres décadas podremos crear estructuras más complejas que el cerebro humano. De hecho, gracias a la Ley de Moore que indica el crecimiento exponencial del poder de las computadoras, es posible que una inteligencia artificial pase el Test de Turing en el 2029 y luego alcance la “singularidad tecnológica” en el 2045, según estiman algunos expertos como Ray Kurzweil. En ese caso, será entonces imposible diferenciar entre una inteligencia artificial y una inteligencia humana. Después también será posible subir todos los conocimientos, recuerdos, experiencias, amores y sentimientos a computadoras, que incluso tendrán una memoria expandible y superior a la memoria humana actual.

Como lo describe rápidamente el Proyecto Alfa Centauri, las próximas décadas serán realmente increíbles, y probablemente veamos tanto la inmortalidad biológica como la computacional. Es decir, tanto el “hardware” como el “software” del ser humano podrán no envejecer más, e incluso ambos serán mejorados. La humanidad pasará así a una nueva etapa de su evolución, donde diferentes entes, biológicos o no, podrán ser inmortales.

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jueves, diciembre 13, 2007

Controla videojuegos con tu mente

Sega y NeuroSky colaboran en el desarrollo de un sensor capaz de dirigir a los juguetes con la mente, el ThinkGear, un accesorio fácil y de cómodo uso que analiza nuestras ondas celébrales.





NeuroSky dice que ésta es la última apuesta de Sega para “jugar a un nuevo nivel”, y que con el sensor biológico ThinkGear, se acaba de lograr. Por el momento ninguna de las dos compañías han comentado en qué campos van a insertar esta nueva tecnología.

El dispositivo todavía está en pruebas, en la que tiene una apariencia de un auricular, y un sensor “seco” que está en contacto con la frente del usuario.



Más información: Wired

jueves, octubre 25, 2007

¿Viviremos en torres biónicas o en ciudades-jardín verticales?

El reciente artículo de Bionirica en el blog Experimente GameLab sobre Movimiento cyberpunk y videojuegos me ha llevado a revisitar las obras de este movimiento que tuvo su auge en los 80, y que anticipó tantas cosas que hoy estamos viviendo: el ciberespacio, el dominio global de las megacorporaciones, el totalitarismo difuso de la publicidad y los mass media, la crisis ecológica, la tecnología como arma, control o sumisión, y no como liberación.

Me he reencontrado en Neuromante de William Gibson, en la película Blade Runner o en el videojuego SimCity con las arcologías, híbridos entre edificio y ciudad en las que su población se acerca a la de una urbe y asimila funciones tradicionalmente satisfechas por la ciudad: depuración de residuos, generación de energía, transporte, distribución o seguridad, presentando diversas áreas de actividad social, económica y lúdica.



Arriba ven la fotografía del centro Sony de Berlín en la Potsdamer Platz que muestra una aproximación a la arcología de la multinacional japonesa. ¿Son esos edificios de inquietante belleza monumentos al dominio global de las megacorporaciones que denunciaba el cyberpunk o son el futuro de la humanidad? He querido investigar qué se había propuesto en estas décadas para llevar a la realidad las arcologías o los paisajes artificiales en tiempos de superpoblación, y esta es una muestra de lo que he encontrado:

TORRE BIÓNICA, Ciudad jardín vertical

La ciudad jardín vertical (torre biónica) es un nuevo modelo urbano bio-ecológico que según sus autores es fruto de más de 10 años de investigación. Es un estudio de arquitectos español que desarrolla una nueva arquitectura, urbanismo y propuestas de ingeniería basados en la observación de estructuras en animales y vegetales. Su inspiración es la naturaleza como factor de cambio e innovación. La lógica de diseño se basa en las leyes y principios de flexibilidad, adaptabilidad y ahorro de energía.

Los autores dicen que no es un rascacielos sino que es un nuevo concepto Bio-Estructural para conquistar el Espacio Vertical con nuevas ideas de ciudad: "Ciudad Vertical Jardín". Lo plantean como una forma racional de optimizar el uso del suelo en las megaciudades atestadas del lejano oriente.

Con una superficie máxima de 2.000.000 m² la torre biónica puede concretarse en alturas que van desde los 469 m a un máximo de 1228 m y con capacidad para albergar a más de 100.000 habitantes. Un megaedificio que albergue todas las actividades para la calidad de vida de sus ciudadanos: hoteles, viviendas, oficinas, centros de compras, entretenimientos, parques, etc. en un hábitat bioclimático y ecológico. Un hábitat sustentable basado en el ahorro de energía, el uso de todos los recursos naturales (sol, viento, lluvia, humedad, etc). Así según C&P la Torre biónica es una puerta abierta al uso de las leyes naturales para recobrar el equilibrio entre Tecnología y Naturaleza en los Megacentros Urbanos.

Desde nuestra perspectiva son propuestas que sin mencionarlo retoman ideas de mediados del siglo pasado cuando Frank Lloyd Wright propuso el rascacielo de una milla de altura (1956) (poco más de 1,5 Km) y que solamente lo detuvo las restricciones de divisas y materiales provocadas por posguerra sumado al problema de no existir ascensores para alcanzar semejante altura. En la actualidad estas propuestas chocan con algo diferente..., como defenderlas de ataques terroristas como los que abatieron a las torres gemelas de Nueva York.

Desde la ciencia ficción son mucho más imponentes las torres continentales que imaginó Artur C. Clark en el libro "Odisea en el espacio 2030" donde imagina a la Tierra rodeada por un anillo firmemente sujeto a la corteza terrestre por cuatro torres sobre el plano del ecuador. Con ascensores que nos elevan desde el suelo hasta la órbita donde se encuentra una hiperciudad que cobija a la humanidad.



Es una utopía posible que casi triplica en altura a las torres Petronas construidas en Kuala Lumpur (Malasia) por el Arq. Cesar Pelli. Presenta el desafío de como construirla que los autores imaginan un proceso similar al de un árbol donde no se hincan primero los cimientos sino que a medida que el edificio crece en altura los cimientos se hunden progresivamente en el suelo. El problema además de estructural para el cual todavía no existe un hormigón con la resistencia requerida son las instalaciones.

¿Como abastecerlo de agua? ¿cómo solucionar el problema de los ascensores? ¿cómo abastecerlo de energía? ¿cómo tratar los desagües? Son preguntas abiertas aunque no imposibles de resolver.

Uno de los mayores desafíos que debieron resolver en las Petronas fue el sistema sanitario y el sistema de elevación ya que en un sistema estructural convencional al llegar a planta baja las columnas tienen tal sección que ocupan casi todo el espacio disponible. En el caso de las Biónicas se plantea una estructura tridimensional similar a la existente en los árboles compuestos por varias capas de fibras entrecruzadas concéntricas.

Es una idea que aunque no se concrete servirá para aportar innovaciones en el campo proyectual y tecnológico en el presente siglo. Para nosotros es una realidad muy lejana y hasta utópica con un país donde el 95% de su territorio posee una densidad menor a 1 hab/Km².

Arq. Jorge Czajkowski

Fuente

Enlaces relacionados:

Sitio oficial del estudio Cervera y Pioz

Torre Biónica

Bionic Tower

Portal de rascacielos en el mundo

Cyberpunk

miércoles, octubre 24, 2007

Peter Sloterdijk y Nietzsche; De las antropotecnias al discurso del posthumanismo y el advenimiento del super-hombre



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En la filosofía de Sloterdijk se puede encontrar una multiplicidad de escenificaciones en las que intervienen los actores por excelencia de la historia: el hombre, la divinidad, los animales, las fuerzas de la naturaleza, los artefactos tecnológicos; todo en escenarios tan dispares como hordas, polis, burbujas, globos, espumas, cosmos; en estados de cosas tan disímiles como el sueño, la vigilia, la subjetividad, el estado narcótico, el líquido amniótico, el jardín del Edén, etc. Ante esto se pueden distinguir dos grandes líneas narrativas que en su filosofía se articulan para dar cuenta de la caducidad del humanismo –la última gran filosofía de la historia– y del advenimiento de una nueva era posthumanista, desestructurando los supuestos fundamentales del humanismo, a saber: la estricta distinción entre naturaleza y cultura; y la dicotomía sujeto y objeto, diversificando los planteamientos y unidades de sentido histórico. Para esto, Sloterdijk realiza una suerte de historia natural de la especie junto a una historia espiritual de la criatura, relatos que se fundamentan en la tesis nietzscheana según la cual el hombre es un efecto de programaciones y adiestramientos. Así, ciencia zoológica y ciencia pneumática se constituyen en la historia de los procesos antropotécnicos capaz de introducir en la escena de la teoría aquello con lo que el hombre convive –y ha convivido– cotidianamente, a saber: signos, señales, símbolos, máquinas, herramientas, animales, plantas, virus, bacterias, textos, obras de arte, museos, prótesis, intervenciones quirúrgicas, fármacos; a esto se debe sumar la irrupción de los artefactos tecnológicos en la determinación de la vida humana. La historia de esta cohabitación con elementos cuyo estatuto ontológico no ha sido suficientemente aclarado es el desafío de la misma filosofía de Sloterdijk. Bajo esta perspectiva, el mismo estatuto ontológico del hombre no está claro; en este sentido, Sloterdijk entiende al hombre como una deriva biotecnológica asubjetiva que vive hoy un momento decisivo en términos de política de la especie.

Describir históricamente en qué ha consistido esta convivencia recién advertida con inquilinos desconocidos que han habitado por siglos en nuestras propias casas, es por lo pronto, la primera tarea del pensamiento posthumanista sloterdijkiano: una especie de sabiduría cotidiana de lo indistinto e incierto, una cosmología ecológica de la complejidad. Esta complejidad consiste en la constatación de una contaminación recíproca entre hombres y artefactos, mediante la cual los caracteres de unos se transfieren a los del otro por contagio. La invención de la inteligencia artificial y el descubrimiento del genoma humano constituyen el mayoracontecimiento cognitivo desde el establecimiento parmenídeo de los primeros principios del pensamiento y la pregunta socrática por el qué de algo. En este sentido, el artefacto inteligente y el hombre programado son, en uno de sus aspectos fundamentales, dos bombas de tiempo ubicadas a la base de las certezas metafísicas de la humanidad.

Según Sloterdijk la prueba de que la metafísica clásica, basada en la combinación de una ontología monovalente (el Ser es, el No-Ser no es) y una lógica bivalente (lo que es verdadero no es falso, lo que es falso no es verdadero, tertium non datur) lleva a la incapacidad absoluta para describir en términos ontológicamente adecuados fenómenos culturales”. El basto conjunto de estos fenómenos se puede explicar sucintamente a partir de fórmulas aparentemente paradojales, pero que no constituyen una contradicción si nos situamos en la conquista del tertium datur. Así, entonces: “las máquinas funcionan con logos: sistematizando autorrecursivamente”; “los hombres con mecanismos programados biológica y culturalmente: vinculando linealmente”. De este modo, hay espíritu en la materia y materia en el espíritu.

Si se acepta lo anterior, no sólo máquinas y artefactos, sino también seres humanos requieren para ser concebidos lo que Sloterdijk llama “una ontología que sea al menos bivalente, así como una lógica trivalente, es decir un instrumental cognitivo capaz de articular que hay negaciones afirmadas y afirmaciones negadas realmente-existentes, que hay nadas que son entes y entes que son nada”. Este instrumento cognitivo permitiría dar cuenta del hombre en el actual escenario de una creciente complejidad. Sincronía, inmediatez y enlaces en sus múltiples versiones, dan lugar a un nuevo modo de ser en el tiempo y de habitar en el espacio, que exige, para ser tematizado, una conceptualización a la altura de su complejidad.

En este sentido, se hace necesario desarrollar un pensamiento ecológico que supere el dualismo entre lo natural y lo artificial propio de la concepción humanista del mundo, ciega ante la unidad casi indistinta de un único entorno natural y tecnológico. Así, pues, una ecología filosófica vendría a constituir, en grandes escalas, una nueva cosmología, que consistiría en estudiar las relaciones de las diversas entidades en el escenario del cosmos a partir de criterios polivalentes. De este modo, si se remontara la creciente complejidad del mundo actual, el cosmos pasaría a ser el ámbito para la conformación de una multiplicidad de nuevos espacios habitables, que fundarían ante todo una nueva política de la cohabitabilidad entre entidades separadas antes por la supuesta pureza o impureza de su naturaleza: entre hombres y máquinas.

Sin embargo, costará remontar niveles tan altos de complejidad. El mundo como hábitat de la especie humana se presenta hoy bajo la forma de una hiperesfera conectada en red. La misma necesidad de anteponer la palabra “hiper” a una serie de conceptos revela que éstos son tiempos exacerbados, a saber: la edad del paroxismo de la complejidad. Ante este estado de cosas ni siquiera el “hiper” da basto para describir en una medida adecuada la actual forma del mundo. Con todo, se requiere una hiperpolítica a la altura de un mundo hipercomplejo ante la presencia de huérfanas multitudes de individuos sin un horizonte de cosas en común más que el éxito personal.

Para Sloterdijk, el gran relato sobre lo que quisiera denominar aquí, a modo de título del texto primario de la época, “Hombres yuxtapuestos o la orfandad del género humano”, se sitúa en el reconocimiento cómico y dramático del actual estatuto híbrido del hombre como espécimen biocultural. Habrá que dar cuenta de la unidad de la evolución humana desde sus escenificados orígenes. Para ello, Sloterdijk elabora su ensayo sobre lo que él denomina hiperpolítica, con el fin de mostrar claramente el suceso antropológico fundamental: la creación del hombre por parte del hombre. Un relato en el que intervienen Nietzsche y Sloterdijk por un lado y Heidegger -por otro- como dos mentalidades confrontadas en una radical ruptura entre épocas y sensibilidades.

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El hombre es el animal que se predice, los propios hombres anuncian hombres venideros.Esta fórmula hace patente que la autoproducción de la condición humana no debe ser entendida de manera solipsista. Por el contrario los hombres tienen noticia de lo que pueden ser mediante una corriente continua de presagios, designaciones y proclamaciones.Los hombres anuncian a otros hombres,hablan de las posibilidades del hombre por venir.Quien corresponde a la invitación del discurso sobre las más eminentes posibilidades humanas va a parar al centro del proceso de humanización. Al dimensionar la importancia de tales discursos, los individuos experimentan el impulso de, no sólo ser oyentes de la palabra, sino convertirse en sus autores.Desde siempre la humanización ha sido un suceso en el que predicadores eminentes proponían a sus semejantes modelos de humanidad, historias ejemplares de los antepasados, los héroes, los santos, los artistas.A esa fuerza demiúrgica de la lengua cabe llamarlapromesa, a la ciencia en la que se profiere le corresponde el nombre deprofecía y el carácter que por ello asume no puede ser otro que el de los discursos escatológicos.

El hombre tiene que ser prometido al hombre antes de someter a prueba, en sí mismo, lo que puede ser.El que no ha oído nunca las historias de los dioses, héroes, santos, profetas y artistas es muy difícil que quiera o pueda ser un dios, héroe, santo, profeta o artista.El discurso ha de haberse referido a “grandes hombres”, en tercera persona, antes de que un individuopueda dar en la ocurrencia de ser él mismo uno de semejantes sujetos.

Nos hemos acostumbrado a caracterizar el movimiento de ideas de los tiempos modernos como relevo de la determinación cristiana del hombre mediante programas de autodeterminación mundana o humanista.Esto encuentra un apoyo en el hecho de que, a partir del siglo XVIII, la disciplina de la antropología nace como una nueva forma de antropodicea.En ella comienza “el” hombre a tomarse a sí mismo de manera empírica y a investigar su forma de ser inspirado en su “propia” revelación.En eso se expresa, a la vez, un nuevo ethos que no desea otra cosa sino que el hombre se tome a sí mismo humanamente a todo trance.Imagen y semejanza de Dios se va convirtiendo, cada vez más, en una idea molesta del parvulario ideológico de la especie.De ahora en adelante, el adulto de los tiempos modernos se contenta con querer ser igual que los mejores ejemplares de su propia especie, siempre y cuando éstos no vayan a ser imágenes de Dios, sino sólo hombres.La antropología es la ciencia de la condescendencia del hombre para con la mera humanidad -una condescendencia, por supuesto, segura de sí y que, en el fondo, ya sabe como tiene que tomar el hombre al hombre-.Así está la antropología obstinada, de antemano, en ser humana, demasiado humana.Anuncia y promueve una evolución al final de la cual Nietzsche podrá decir que nosotros -los hombres- nos hemos cansados de ser hombres, que estamos hartos del hombre.

Lo que Nietzsche tenía ante los ojos, en su visión de la época iniciada de los últimos hombres, en la aparente decadencia irresistible del hombre desde la antigua elevación maníaca a la mediocridad autosatisfecha, universal, semidepresiva.Los últimos hombres son aquellos que celebran el abaratamiento del hombre mediante los hombres como su realización.¿Quién podría negar que la época de los medios de comunicación ha conducido a un triunfo de la vitalidad atontada, regida por el modelo de indefinición deportiva-musical?El último humano: el transeúnte ante un micrófono.Pese a todo, el proceso de la civilización no es una decadencia lineal; una y otra vez, abarca la dinámica de la vida más que la mera consunción de fuerzas iniciales maníacas hasta la estupefacción lineal.A cualquier europeo atento le salta a los ojos la línea descendente que primero marca el paso de Dios a hombre y luego de hombre a mamarracho.Pero también hombres modernos pueden tener un ascendente maníaco, que se eleva mientras el espíritu de la época decae.Para Nietzsche, el aserto “Dios está muerto” anuncia el desafío de que los hombres pueden aprender, según Ecce homo, a producir sus entusiasmos en régimen de propia administración.La palabra superhombre es una cifra para el tránsito de la manía a la época de su reproducción artificial.

- 3 -

Sloterdijk, a propósito de la reproducción artificial -en su polémica 'Normas para el Parque Humano, una respuesta a la Carta sobre el Humanismo'[1] reclama una revisión genético-técnica de la humanidad.En su planteamiento constata que "las fantasías de selección biopolítica han tomado el relevo de las utopías de justicia", de allí que Sloterdijk al destacar los medios y posibilidades que ofrece la biotecnología, sugiera formular un 'código antropotécnico', dejando abierta la posibilidad a una 'antropotecnología' en la que pueda cambiarse el 'fatalismo del nacimiento' por un 'nacimiento opcional' y una 'selección prenatal'.Reviviendo con ello los fantasmas de los totalitarismos del siglo XX, con sus sueños eugenésicos y ambiciones de poder y control en la selección de seres humanos. Esta nueva ingeniería social busca cimentarse en una antropología de cuño neo-darwinista, compatible con cualquier racismo revivido, encontrando sus primeros antecedentes en Platón donde los discursos educativos sobre la comunidad humana parecen apuntar a un parque zoológico.

La polémica ha seguido propagándose en parte por la reconocida agresividad de los términos “ganaderos” utilizados por Sloterdijk, que en Alemania suscitan siniestros recuerdos eugenésicos, pero en parte también por una coincidencia temporal de la que Sloterdijk era seguramente consciente: la era de la información parece haberse completado muy recientemente con la era de la biotecnología, con los alimentos transgénicos, la fecundación artificial y la elaboración del “mapa” del genoma humano, con la clonación de animales y quizá, en un futuro próximo, con la “repetición” -programada- de seres humanos.

Estas indicaciones dejan en claro que con la pregunta-por-el-humanismo se alude a algo más que a la conjetura bucólica de que el acto de leer educa. Aquí se halla en juego una definición del ser humano de cara a su franqueza biológica, y a su ambivalencia moral. Pero por sobre todo, esta pregunta sobre cómo podrá entonces el ser humano convertirse en un ser humano real o verdadero, será formulada a partir de ahora de modo ineludible como una pregunta por los medios, por aquello por cuyo intermedio los seres humanos mismos se orientan y forman hacia lo que pueden ser y llegan a ser. Se trata, como se habrá advertido, de uno de los alcances de la Meditación sobre la técnica, en particular de la sentencia según la cual “El hombre, quiera o no, tiene que hacerse a sí mismo, autofabricarse”. Para Ortega el hombre es un ser técnico, esto es, 'contra natura', puesto que mientras el animal trabaja para satisfacer sus necesidades, el hombre lo hace en cambio para adquirir una sobrenaturaleza, poniendo a su disposición aquello que, biológicamente hablando, le es por completo superfluo. La técnica es, en sí antropógena, pero no deja por ello de ser un lujo a su alcance, es decir al alcance del hombre que ella misma ha engendrado. Y además un lujo exclusivo del hombre, ya que es la técnica el criterio de demarcación respecto a la animalidad de la que el hombre zoológicamente proviene. Como lo señala Ortega “las necesidades humanas son objetivamente superfluas y sólo se convierten en necesidades para quien necesita el bienestar y para quien vivir es, esencialmente, vivir bien”[2].

El fenómeno humanista gana atención hoy sobre todo porque recuerda –aun de modo velado y confuso– que en la alta cultura, los seres humanos son cautivados constantemente y al mismo tiempo por dos fuerzas formativas, que llamaremos influjos inhibitorio y desinhibitorio. El convencimiento de que los seres humanos son “animales bajo influjo” pertenece al credo del humanismo, así como el de que consecuentemente es imprescindible llegar a descubrir el modo correcto de influir sobre ellos. La etiqueta Humanismo recuerda –con falsa inocencia– la perpetua batalla en torno al hombre, que se ratifica como una lucha entre las tendencias bestializantes y las domesticadoras.

En este sentido el fascismo era, para Heidegger, la síntesis del humanismo y del bestialismo, es decir, la coincidencia paradojal de inhibición y desinhibición.

Frente a tan enormes condenas e inversiones ronda de nuevo la pregunta por el fundamento de la domesticación y la educación humana, y si los ontológicos juegos pastoriles de Heidegger –que ya en su tiempo sonaron raros y chocantes– parecen hoy algo del todo anacrónico, conservan al menos el mérito, a pesar de su precariedad y su torpe carácter inusitado, de haber articulado la pregunta de la época: ¿qué puede domesticar aún hoy al hombre, si el humanismo naufraga en tanto que escuela domesticadora humana? ¿Qué puede aún domesticar al hombre, si hasta el día de hoy sus esfuerzos de automoderación lo han llevado en gran medida precisamente a su toma del poder sobre todo ente? ¿Qué puede domesticar al hombre si hasta aquí en todos los experimentos de educación de la especie humana quedó poco claro hacia quién o hacia qué educaban los educadores? ¿O no habrá que dejar de lado definitivamente la idea de una formulación competente de la pregunta sobre el cuidado y formación del hombre en el marco de la mera domesticación?

El Humanismo como palabra y proyecto tiene siempre un opuesto, la Barbarie. Es fácil de entender que precisamente aquellas épocas que han hecho sus principales experiencias a partir de un potencial de barbarie liberado excesivamente en las relaciones interhumanas, sean asimismo aquellas en las que el llamado al Humanismo suele sonar más alto y perentorio. Quien hoy se pregunta por el futuro del humanitarismo y de los medios de humanización, quiere saber en el fondo si quedan esperanzas de dominar las tendencias actuales que apuntan a la caída en el salvajismo [Verwilderung] del hombre.

La sospecha de Nietzsche contra toda cultura humanística irrumpe para revelar el secreto de la domesticación de la humanidad. Quiere nombrar por su nombre a los hasta hoy detentadores del monopolio de la crianza –el sacerdote y el maestro, que se presentan a sí mismos como amigos del hombre–, revelar su función silenciosa, y desencadenar una lucha, nueva en la historia mundial, entre diversos programas de crianza y de educación.

Este es el conflicto básico que Nietzsche postula para el futuro: la lucha entre los pequeños criadores y los grandes criadores del hombre –se podría también decir, entre humanistas y superhumanistas, amigos del hombre, y amigos del superhombre. El emblema del superhombre no representa en las reflexiones de Nietzsche el sueño de una rápida desinhibición o una evasión en lo bestial, como imaginaron los malos lectores con botas de los años ‘30. Tampoco encierra dicha expresión la idea de una regresión del hombre al estado anterior a las épocas del animal doméstico o el animal de iglesia. Cuando Nietzsche habla de superhombre, es para referirse a una época muy por encima del presente. Él nos da la medida de procesos milenarios anteriores, en los que, gracias a un íntimo entramado de crianza, domesticación y educación, se consumó la producción humana, en un movimiento que por cierto supo hacerse profundamente invisible y que ocultó el proyecto de domesticación que tenía como objeto bajo la máscara de la escuela.

Por debajo del luminoso horizonte de la escolar domesticación humana, Nietzsche –que ha leído con similar atención a Darwin y el apóstol Pablo– cree descubrir un horizonte más sombrío. Barrunta el espacio en que comenzarán pronto inevitables luchas por los derechos de la crianza humana, y en este espacio se muestra el otro rostro, el rostro velado del claro. Cuando Zaratustra cruza la ciudad en la que todo se ha vuelto pequeño, descubre el resultado de una política de buena crianza hasta entonces exitosa e incuestionada: le parece que, con la ayuda de una unión destinada de ética y genética, los hombres se las han arreglado para criarse en su pequeñez. Ellos mismos se han sometido a la domesticación, y han hecho una elección de buena crianza poniéndose en camino hacia una sociabilidad de animales domésticos. De este reconocimiento surge la propia crítica zaratustriana del humanismo como rechazo de la falsa inocencia con que se envuelve el buen hombre moderno. No es de hecho nada inocente que los hombres críen a los hombres en el sentido de la inocencia. La sospecha de Nietzsche contra toda cultura humanística irrumpe para revelar el secreto de la domesticación de la humanidad.

Es la marca característica de la era técnica y antropotécnica que cada vez más pasen al lado activo o subjetivo de la selección, aun sin tener que ser arrastrados al papel de selector de un modo voluntario. Respecto a esto hay que dejar algo en claro: hay un malestar en el poder de elección, y pronto constituirá una opción a favor de la inocencia el hecho de que los hombres se rehúsen explícitamente a ejercitar el poder de selección que han alcanzado de modo fáctico. Ahora bien,dado que los rechazos o renuncias suelen naufragar por su propia esterilidad, ocurrirá con seguridad en el futuro que el juego se encarará activamente y se formulará un código de las antropotécnicas. Por su efecto retrospectivo, un código tal cambiaría también el significado del humanismo clásico, pues con él se publicaría y registraría que la 'humanitas' no sólo implica la amistad del hombre con el hombre, sino también –y de modo crecientemente explícito– que el ser humano representa el más alto poder para el ser humano.

por el Dr. Adolfo Vásquez Rocca

[1] SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano, Ediciones Siruela, Madrid, 2000. / Conferencia pronunciadaen el Castillo de Elmau, Baviera, en julio de 1999 y publicadaen Die Zeit ese mismo año.

[2] ORTEGA Y GASSET, José, Meditación de la técnica, Espasa – Calpe, Madrid, 1965, p. 28


BIBLIOGRAFÍA

SAFRANSKI, Rüdiger Un maestro de Alemania: Martin Heidegger y su tiempo- Tusquets Editores, 2003.

SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano, Ediciones Siruela, Madrid, 2000.

SLOTERDIJK, Peter, El Desprecio de las Masas, Editorial Pre-textos, Valencia, 2002.

SLOTERDIJK, Peter, “El hombre auto-operable”, en revista Sileno, Madrid, 2001.


Exposición "La condición poshumana"

Tras exploraciones en el arte objetual y conceptual en su vertiente analítica, el artista presenta un conjunto de pinturas que, como gesto privado, interpela a la intimidad y a la reflexión en torno a los temas de la alteridad y los problemas identitarios del hombre contemporáneo.

* Baudrillard; Alteridad, seducción y simulacro
* Hipertexto, discurso excéntrico y cuestionamiento del establishment cultural
* Francis Bacon; el desgarro de la carne y la deriva del Yo
* La Escuela de Londres o "Pintura del desastre".Francis Bacon – Lucien Freud – Frank Auerbach
* El artista como dictador social y el político como escenógrafo
* William Burroughs y La Metáfora Viral. Postmodernidad, compulsión y Literatura conspirativa
* Sloterdijk y Canetti; El detonante iconográfico y operístico de la política de masas
* La ficción como conocimiento, subjetividad y texto; de Duchamp a Feyerabend
* La crisis de la noción de sujeto; desubjetivación y psicopatologías del yo
* Antipsiquiatría; Deconstrucción del concepto de enfermedad mental

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El hombre más allá de sí mismo



Por Pablo Esteban Rodríguez

Para LA NACION -- SAN JUAN, 2007

Peter Sloterdijk es quizás el filósofo más inquietante y fascinante de Europa. Faltaban pocos meses para el año 2000 cuando pronunció una conferencia titulada "Reglas para un parque humano" en el castillo de Elmau, Alemania, en ocasión de unas jornadas sobre Heidegger y Emanuel Lévinas. Sus palabras generaron un revuelo que aún hoy no cesa. En realidad, Sloterdijk no había hecho más que retomar la "Carta sobre el humanismo" de Heidegger a partir del diálogo El Político de Platón para demostrar que la era del humanismo está terminando y que, entre otras cosas, la ingeniería genética despliega hacia el futuro un tipo de "domesticación y cría de los seres humanos" diferente del de la modernidad. Sloterdijk es alguien que celebra los avances tecnológicos; que se asume en la estela de Heidegger y sobre todo de Nietzsche, pensadores que en Alemania aún cargan con el lastre de su supuesta cercanía con el nazismo; que no teme decir "domesticación y cría" en este contexto, a pesar de que son palabras de Platón retomadas por el propio Nietzsche. Son suficientes razones, entonces, para que fuera acusado de filonazi por la oficialidad intelectual alemana, encabezada por Jürgen Habermas.

Duque dedicó un largo escrito al llamado " affaire Sloterdijk" y es una voz autorizada para opinar sobre esa querella. "Sloterdijk -dice Duque- tiene cierto optimismo antropotécnico que lo lleva a decir que el hombre es autooperable genéticamente y que no hay nada malo en ello. En sí es una posición rescatable en la medida en que no condena de antemano la eugenesia y en que reconoce, además, la novedad aportada por la cibernética. Pero hay que aclarar que el hombre autooperable es también el hombre autodesechable, porque es evidente que no todos los hombres pueden acceder a este estadio de autooperación eugenésica. En segundo lugar, hay que discutir hasta qué punto es deseable esta carrera de autocorroboración del potencial tecnológico, hasta qué punto cabe seguir pensando o no en la dignidad del ser humano. Por último, el nuevo régimen de domesticación y cría, ¿en qué medida no reproduce todos los problemas de dominación del viejo hombre? Y no estoy hablando solo de la dominación de algunos hombres sobre los demás, sino de la relación con el propio cuerpo, con la dominación de uno mismo.

© LA NACION Domesticar al sujeto.- El invierno se presentó crudo en San Juan, ciudad que conoce, y mucho, de castigos naturales, y sede del Segundo Congreso Internacional Extraordinario de Filosofía. El antiguo hotel provincial, decorado a la usanza de los años 70, con salones espaciosos y una espléndida pileta que esparce reflejos en las baldosas, permite que se abra el espacio de la charla con Félix Duque, profesor titular de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid.

El tema que ronda las preocupaciones de este notable especialista en filosofía alemana es el de la técnica. Con Filosofía de la técnica de la naturaleza (1986), El mundo por de dentro. Ontotecnología de la vida cotidiana (1995) y En torno al humanismo. Heidegger, Gadamer y Sloterdijk (2002), entre muchas otras obras, Duque ha dejado constancia de que el pensamiento acerca de la técnica se enlaza perfectamente con los grandes temas filosóficos tradicionales, pues los avances tecnológicos de los últimos cincuenta años han puesto en jaque la imagen del hombre y de la naturaleza.

"El problema -explica Duque- es que la figura moderna del hombre fue forjada en contraposición con la imagen de la naturaleza. La modernidad ha concebido que el hombre y la naturaleza han construido una relación de lucha que se manifiesta de muchos modos: desde la idea de torturar la naturaleza para extraer sus secretos (Bacon), hasta el hecho de dominar lo natural, o sea lo animal, en el propio hombre, pasando por la problemática ecológica actual. Hombre y naturaleza aparecen en la concepción moderna como dos entes separados de manera tajante. Y en el transcurso del siglo XX nos hemos dado cuenta de que uno y otra comparten una lógica relacional. Hay que pensar esta relación, y no al hombre o la naturaleza por separado."

Martin Heidegger, uno de los filósofos centrales del siglo XX, se había ocupado extensamente de este problema en muchas obras, en particular en su célebre conferencia "La pregunta por la técnica" (1953). Duque dialoga con él respaldado por otro español que en aquel momento discutió con Heidegger y se transformó en un referente de la filosofía de la técnica: José Ortega y Gasset. El punto que se debe dilucidar es el siguiente: dado que la técnica, como transformación del hombre y de la naturaleza, parece escapar al dominio del propio hombre, ¿cómo pensar su existencia? ¿Qué es la técnica, algo en principio solamente humano, que sin embargo traspasa los límites del propio hombre? Este es una manera de considerar el problema. La otra, representada por el filósofo francés Gilbert Simondon, señala de modo concluyente que la cultura occidental ha opuesto existencia humana y técnica hasta el punto de no reconocer lo humano en lo artificial, cuando lo artificial es lo específicamente humano.

-En efecto, la postura de Simondon es importante para definir el problema de la técnica, pero tenemos que ser cuidadosos. La ambivalencia de la técnica es algo constitutivo de la experiencia del siglo XX porque todo lo que pensamos como avance en un área se puede convertir en retroceso en otra, o en algo que socava bases morales y éticas sin que se nos presenten otras nuevas. La técnica actual es inmensamente operativa, de allí que los esfuerzos del hombre por reivindicar su propia humanidad frente a la máquina no hagan sino mostrar una vez más que él es, a la vez, productor y producto de ella. Pero no es menos cierto que el hombre se comprende a sí mismo mejor en sus frustraciones, en sus deseos prohibidos, que en sus sueños "mecanofílicos" de dominio del mundo. Es importante señalar esto porque estamos asistiendo a una eclosión planetaria de la técnica. Cualquier avance en cualquier lugar repercute inmediatamente en todo el mundo; por lo tanto, lo que parece no ser humano es el hecho de que los hombres que crean algo técnicamente pierden el control de lo creado o desconocen las consecuencias, porque son tantas que ninguna experiencia particular puede captarlas en su totalidad. Pienso en las redes digitales, en las biotecnologías, pero hay miles de ejemplos. Y aquí sí hay una oposición entre cultura y técnica que no es un mero prejuicio del siglo XX.

-Parecería que la técnica se entromete en la política.

-Sí. Esta eclosión planetaria de la técnica provoca en el ámbito de la política la necesidad de adaptarse a exigencias ajenas. Entonces, si la política es hoy una adaptación pasiva a los medios que ofrece la técnica, deja de tener un sentido teleológico. Se intenta adaptar el cuerpo político a los requisitos del cuerpo económico, que a su vez deriva del diagrama técnico. La técnica se ha transformado en tecnología, esto es, en un logos, un discurso, que justifica de modo ideológico el imperio mismo de la técnica como avance material y legitimación autorreferencial de ese avance.

Duque parece alcanzar el tono de denuncia que ha sido constante en el pensamiento sobre la técnica durante el siglo XX. Sin embargo, en sus obras señala que tal denuncia corre el peligro de no ver en el avance de la técnica una modificación de lo que tendríamos que entender por hombre. Se presenta un ejemplo palmario: la cibernética. El proyecto de la cibernética es transferir a las máquinas algunas características que se consideran plenamente humanas y en menor medida animales: la conciencia, el sentimiento, la percepción, y todo ello reunido en una sola entidad. La computadora, sin ir más lejos, es la manifestación material de la idea de un cerebro artificial dotado de mecanismos de ingreso y egreso de datos. Este hecho señala la propia necesidad del hombre de franquear los límites que él mismo se ha dado, al menos en la definición occidental. De allí que muchos autores contemporáneos subrayen el vínculo existente entre la cibernética y el llamado "poshumanismo" como el dato fundamental del problema de la técnica en la actualidad.

-Se puede decir que la cibernética ha iniciado un tipo de relación inédita entre lo humano, lo natural y lo artificial. Pero insisto en que la cibernética simplemente nos pone ante la evidencia de algo que deberíamos haber sabido desde siempre: la oposición entre hombre y naturaleza carece de sentido.

-¿Esto es lo que se podría llamar el poshumanismo?

-El humanismo clásico ha sido siempre un acompañante falaz de la filosofía. Ninguna gran filosofía ha sido humanista, si entendemos por humanista una concepción en la que el hombre es el sujeto y el controlador del universo. Heráclito ya decía: "No me escuchéis a mí, escuchad al logos". Lo decía Platón, cuando en el diálogo Sofista escribió que no hay que creer en lo que dicen por ahí, que el hombre es la medida de todas las cosas. Lo decía Sófocles, en Antígona , cuando afirma que el hombre ha de ser el mediador entre el orden jurado de la polis y la negra cerrazón de la tierra, el que media entre los extremos. A partir de Pico della Mirandola, que quiso convertir al hombre en el centro del universo, se inició una gigantesca operación ideológica que, cuanto más se empeña en transmitirnos los valores de individualidad, de dignidad y de libertad, tanto más socava esos valores en la historia. Una genuina doctrina de los valores no consiste en absoluto en la autodeterminación o en la autonomía, sino en lo que Husserl y Merleau-Ponty llamaban la carne, una continuidad de la carne que a través de la experiencia del dolor hace justamente imposible el lenguaje. Esta es la animalidad en nosotros, lo que impide el dominio de la máquina. La cuestión es que, justamente por esta experimentación con lo humano y la máquina que se da con la cibernética, tenemos acceso a esta animalidad sin tener que dominarla para definirnos como hombres. O sea, que lo que hoy se llama "poshumanismo" -y yo agregaría el término "antihumanismo"- es la comprobación de que el humanismo dogmático ya no puede ser sostenido. Podemos ponerle el prefijo que querramos: anti, pos, etcétera.

-También existe el prefijo "super". Friedrich Nietzsche hablaba del superhombre, Michel Foucault se basaba en él para postular en los años 60 el fin de los humanismos y Gilles Deleuze decía hace unos años que los descubrimientos cibernéticos ponían en escena nuevamente este asunto.

-El superhombre es lo contrario del individuo, que es aquel que es incapaz de una donación o una entrega sin esperanza de obtener algo a cambio. Nietzsche habla del sentido de la tierra. ¿Qué es el sentido de la tierra? Es sentirnos entregados a aquello que nos puede destruir, pero así y todo no podemos hacer otra cosa, como en el mito de Sísifo. El solitario de Nietzsche es la antípoda del solitario de la multitud, ese pequeñoburgués encapsulado en su individualidad que no sabe que él mismo no es más que el producto de la técnica. Hay una escena muy clara de la película Toy Story , cuando un muñeco dotado de conciencia se enfrenta a otros iguales que él y se da cuenta de que todos creen ser únicos. El superhombre es aquel que puede superar la muerte e incorporarla. En este sentido, Nietzsche está cerca de Hegel, aunque no lo quiera, allí donde Hegel decía que el espíritu es capaz de soportar la muerte y de interiorizarla, de guardarla y de vivir a partir de esa muerte. Aquí sí podríamos contraponer el humanismo del hombre moderno al superhombre nietzscheano porque la animalidad, la muerte, el dolor es lo que lleva al hombre más allá de sí mismo.


Texto tomado de:

http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=951584&origen=acumulado&acumulado_id=6738

martes, marzo 20, 2007

TECNOLIBERACIÓN Ya somos cyborgs

Ser curioso, salirse de los caminos marcados, abrirse al mundo y ser receptivo a todo lo que nos rodea puede ayudarnos a descubrir ideas que tengan el potencial de unirse y formar algo nuevo.

[Roger von Oech. Una patada en el trasero]


"Las teorías tecnoliberadoras, atribuídas a Muteba Kazadi, poeta, ingeniero de comunicaciones, divulgador científico y Ministro de Desarrollo de Zaire, sostienen que la técnica es un instrumento de liberación y expansión del ser humano, pero también que debe ser arrebatada de las manos de quienes la han convertido en tecnocracia y la han usado de un modo exclusivo y elitista para de un modo u otro dominar a la mayoría de los seres humanos, por no hablar de la destrucción de otras especies y del planeta en el que todos vivimos."

TECNOLIBERACIÓN Ya somos cyborgs incluye microensayos y artículos relacionados con la tecnoliberación. Entre otros: ¿Somos ya cyborgs?, ¿Existirá Matrix? Neuromante y nuestra realidad, La reinvención del cuerpo, Hibridaciones en la cultura digital y La singularidad de los videojuegos.

PDF gratuito descargable en Lulu.com. También disponible como libro de tapa blanda.

Instrucciones para la descarga:

1- Visita la web de TECNOLIBERACIÓN Ya somos cyborgs.

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Foro TECNOLIBERACIÓN



TECNOLIBERACIÓN Ya somos cyborgs

ÍNDICE [versión 1.2]

Tecnoliberación

Los dialectos moleculares de la multitud cyborg

Las minorías creadoras

Ni contigo ni sin ti

Nuestra íntima metamorfosis

¿Somos ya cyborgs?

La difuminación de la identidad

La música de las neuronas y el mito del yo

Indicomunitarismo: nuevos paradigmas para el mundo de hoy

¿Existirá Matrix? Neuromante y nuestra realidad

Crear nuevos modos de vida: metamorfosis queer

Los Hikikomori: ¿aislamiento virtual?

Artistas: Atractores Extraños

Deseo y potencia de devenir cyborg

La reinvención del cuerpo

Filosofía del tedio y pensamiento virtual

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martes, septiembre 27, 2005

No estamos programados para morir


Más cerca de la Inmortalidad

Hablemos de un tema controvertido: la posibilidad de ser inmortales. ¿Podemos pensar el envejecimiento como un problema a resolver? o ¿es un hecho inmutable de la vida? Podemos aplicar el conocimiento genético adquirido en los últimos años para alargar nuestra vida 100, 200 años?

Varios científicos de gran nombre trabajan para averiguarlo: Ray Kurzweil, Marvin Minsky, Gregory Stock y el biólogo de la Universidad de Cambridge, Aubrey de Grey. Todos insisten en que, en menos de lo que nos imaginamos, podremos vivir para siempre.

De Grey asegura que en 10 años la experimentación con ratones convencerá a la sociedad que esto no es ciencia ficción. Y en 25 años se empezará a extender la vida de los humanos unos 30 años. Con 30 años más de vida, podremos ir beneficiándonos de toda la tecnología que va surgiendo para ayudarnos a vivir más tiempo. Y esto no es poco.

Siempre hemos querido volar pero hasta 1903 no lo conseguimos. A partir de ahí tardamos 24 años en sobrevolar el atlántico y luego 22 años en tener líneas aéreas comerciales. 30 años es un largo periodo de tiempo en ciencia y tecnología. Tal vez sea suficiente para hacernos inmortales.
Entrevista Aubrey de Grey en Redes (20-9-2005):

Punset:
Aubrey, de lo que estamos seguros es que dentro de 100 o 120 años unos seis billones de personas morirán.

Aubrey:
Bueno, eso es lo que sucederá a menos que hagamos algo contra el envejecimiento, y ese es mi plan para prevenir que esto suceda.

Punset:
Y parece ser que vale la pena, porque tendemos a olvidar esta masacre de seis billones de personas que de otra manera morirán.

Aubrey:
Así es, la mayoría de la gente tiende a olvidarlo. Y por supuesto sabemos por qué se olvida: es una estrategia para protegernos. Lo aparcamos en la mente para que no nos deprima, ya que no se puede hacer nada para prevenirlo. Pero ahora ha llegado el momento en que quizá se pueda hacer algo para prevenirlo, y la estrategia de olvidarlo es posible que ahora sea una parte del problema en lugar de ser una parte de la solución.

Punset:
Pero durante mucho tiempo, y esto lo dice la biología, la especie humana ha invertido muchos recursos en la reproducción y muy poco en el mantenimiento.

Aubrey:
Comparados con otras especies, nosotros ponemos mucho esfuerzo en el mantenimiento: somos muy buenos preservando la vida, comparados con los ratones o la mosca de la fruta por ejemplo: vivimos mucho. Es decir que comparados con otras especies ponemos más en el mantenimiento que en la reproducción, pero desde nuestro punto de vista deberíamos invertir más en el mantenimiento para poder vivir más tiempo.

Punset:
O sea que lo que sugieres es que desde un punto de vista evolutivo las cosas tal como están ya están bien, pero que la evolución no se preocupa por las personas, sólo por los genes.

Aubrey:
Así es: la evolución sólo se preocupa por los genes, no por las personas.

Punset:
Audrey, cuando intentas convencer a la gente del problema del envejecimiento, dices que hay dos procesos o etapas muy definidos en el esfuerzo por tratar el antienvejecimiento. ¿Cuales son las dos etapas?

Audrey:
Normalmente subdivido la primera etapa en dos subetapas: en los próximos 10 años, si tenemos la ayuda económica necesaria para realizar una buena investigación, podremos obtener unos resultados impresionantes en la extensión de la vida en el laboratorio con ratones. Todavía no se utilizará a los seres humanos, solo a ratones, y el resultado más importante es que se extenderá la vida, y lo hará incluso si empezamos la terapia a mediana edad. Un ratón vive normalmente unos tres años: podremos tomar ratones que tengan dos años, a los que no se les haya hecho nada en absoluto, y entonces intervendremos y esto les permitirá vivir quizá hasta que tengan cinco años, en vez de tres. Esto permitirá convencer a la sociedad de que se puede aplicar a los humanos, en contraste con la situación que tenemos ahora, en la que todo el mundo cree que es básicamente ciencia-ficción. Será entonces cuando intentaremos aplicar esta tecnología a los humanos. Para esta segunda parte de la primera etapa, creo que tenemos una probabilidad del 50% de poder llegar en unos 25 años --es decir, unos 15 años desde el momento en que obtenemos estos maravillosos resultados con los ratones.
Sin embargo el hito crucial se dará cuando hayamos conseguido extender la duración de la vida de los humanos unos 30 años. Y al igual que hemos dicho para los ratones, serán terapias que se podrán aplicar a personas de mediana edad, de unos 60 años. Y si podemos ampliar la vida, que entendemos que siempre será una vida sana, 30 años, estas personas estarán ahí para disfrutar de otras terapias de mejora que se habrán desarrollado durante esos 30 años.

Punset:
En la segunda etapa.

Aubrey:
Eso es, y 30 años es un periodo muy largo en la ciencia y la tecnología, si consideramos otras tecnologías que se han dado en el pasado. Al principio lleva mucho tiempo mostrar los primeros avances, pero si existe el interés público y un mercado, el progreso se agiliza. Por ejemplo el volar, es algo que hemos querido hacer desde la prehistoria, y nos llevó hasta 1903, que es cuando los hermanos Wright consiguieron volar por primera vez, y ni siquiera consiguieron cruzar el Atlántico, no sabían cómo hacerlo: pero sólo costó 24 años hasta que se pudo sobrevolar el Atlántico. Y luego bastaron 22 años para tener las primeras líneas aéreas comerciales, etc. Y esto no es una excepción, los ordenadores también son otro ejemplo, y esto es normal en la tecnología.


Punset:
Vamos a concentrarnos ahora en lo que estaremos haciendo en la primera etapa. Lo que has dicho está muy claro: aprenderemos de los ratones lo que luego aplicaremos a personas de mediana edad para extender su vida de 30 a 35 años, lo que nos dará suficiente tiempo para desarrollar la próxima etapa, que les permitirá vivir para siempre o al menos durante mucho tiempo. En este momento en particular tenemos problemas definidos, por ejemplo una disminución de ciertas células en ciertos tejidos.

Audrey:
Sí, empecemos por el primero. Es decir las células que se mueren y que no se reemplazan de forma natural. Hay varias maneras de enfrentarse a este problema, a este daño acumulativo. En algunos tejidos es muy fácil, y sabemos que el de los músculos es el más fácil, porque sabemos que el ejercicio de un tipo especial hace que se vuelvan a desarrollar las células y que se repare el músculo y la masa muscular. Pero esto es sólo para los músculos, y hay algunos que son difíciles. El segundo planteamiento es utilizar factores de crecimiento, que se pueden utilizar de forma muy exitosa para ayudar a ciertas células del cerebro a que se dividan, como son las glio células, que ayudan al mantenimiento del cerebro. La tercera parte, y la más importante en el reemplazo de células que no se haga de forma natural, es la terapia con células madre. Y estamos obteniendo unos resultados muy buenos en muchos de los tejidos de los ratones, que es por supuesto el primer objetivo. Esto es lo que estamos haciendo.

Punset:
O sea que este es el primer punto. Sugieres que ya se está haciendo bastante en parar el proceso de envejecimiento de las células. ¿Cuál es el futuro en el tema de eliminar las células acumuladas que no se necesitan?

Audrey:
Estamos también bastante bien. Tenemos que analizar primero qué tipo de células son las que se acumulan y que no queremos, y un buen ejemplo es la grasa.
Se han hecho experimentos con ratones y se ha visto como si se coge a un ratón y quirúrgicamente se le extrae la grasa abdominal, aunque el ratón fuera anteriormente diabético, la diabetes desaparece.

Punset:
Y entonces, ¿qué hay de la tercera, que es la posible mutación de los cromosomas en las células?

Audrey:
Esta es la más difícil de todas las cosas que tengo en mi lista de siete, de las que hasta ahora has mencionado tres. Las mutaciones en los cromosomas pueden afectar a todos los genes que hay en los cromosomas y estos pueden hacer todo tipo de cosas, pero hay un buen motivo para creer que la única cosa que hacen las mutaciones y que es negativo durante toda la vida es causar cáncer. El motivo por el que el cáncer es tan importante es porque sólo hace falta que una célula tenga la mutación equivocada para matarnos, mientras que si una célula tiene mutaciones en algo que no esté relacionado con la división celular es posible que esa célula no funcione, pero el tejido del que es parte la célula seguirá funcionando, ya que el resto de las células no tendrán esa mutación: y hay que tener la misma mutación – o muchos genes afectados - en muchísimas células para que afecte al tejido, mientras que el cáncer es sólo una célula.

Punset:
Todo esto que has dicho está relacionado con la eliminación de todo el daño acumulado, y una de las cosas fascinantes de tu teoría es que dices que esto es lo que podemos hacer, ya que si vamos a una etapa anterior a esta, el proceso puro de la vida, lo que tu llamas metabolismo, no hay mucho que podamos hacer porque es tóxico, la vida es tóxica.

Aubrey:
Ese es el daño del que hablo, de los diferentes tipos de daños, de los efectos secundarios de los proceso metabólicos que nos mantienen vivos: la vida es muy buena porque no acumula los daños de forma rápida, pero sin embargo los acumula sin que nos hagan daño hasta que probablemente estamos muertos, porque se nos ha comido, o nos hemos muerto de hambre en la selva. Este tipo de daño no es importante desde el punto de vista evolutivo, ahora no es importante porque ya no nos morimos en la selva de hambre, nos morimos más tarde de envejecimiento– por lo menos la mayoría de nosotros.
Es decir que todos estos tipos de daño, como son la pérdida de células o las mutaciones, se van acumulando en el organismo a lo largo de la vida, desde antes de nacer, pero no son dañinos hasta que llegamos a la mediana edad, es decir que existe como un umbral. Tienen que ser suficientemente abundantes para ser dañinos, y lo que creo que todo lo que tenemos que hacer es reparar este tipo de daños lo suficientemente bien para que nunca lleguen al umbral, esto es lo realmente importante y optimista. No tenemos que reparar el daño perfectamente. Si se repara la mitad del daño, el 50%, cuando alguien tiene 60 años entonces lo hemos rejuvenecido – con suerte - unos 15 o 20 años. Y si podemos durante esos 20 años mejorar las terapias, entonces lo podemos volver a rejuvenecer, con una terapia más completa que puede eliminar la otra mitad de ese daño, etc.


Punset:
Es increíble, cuando se piensa en los grandes hitos del antienvejecimiento en el pasado, se llega a la conclusión de que eran: lavarse las manos, mucha higiene y los antibióticos.

Aubrey:
Fueron unos buenos avances y evitaron que la gente se muriera joven. Se puede comparar a la invención del globo aerostático como medio de volar. Era una buena idea pero no lo era todo, y la gente tuvo que seguir intentando volar de verdad hasta que se consiguió inventar los aviones. De la misma manera tenemos formas de que la gente deje de morirse por causas fáciles, como por ejemplo las enfermedades infecciosas, pero todavía no hemos encontrado la solución para las difíciles.

Punset:
Y las fáciles llevaron mucho tiempo y sacrificios: esto me hace pensar en el pobre médico de Hungría, Semmelweis ¿no?

Aubrey:
Creo que es importante analizar esa historia. Semmelweis propuso sus ideas diez o quince años antes de Pasteur, y no consiguió que sus colegas apreciaran el valor de sus ideas, y el resultado fue que la gente se siguió muriendo en la niñez y durante el parto cuando en realidad se podían haber salvado. Yo no quiero ser otro Semmelweis, yo quiero ser otro Pasteur, y quiero que la gente se de cuenta del potencial de las terapias que podemos desarrollar muy pronto. Si la gente me ignora y cree que no hay nada que hacer, todo esto se hará algún día, pero tardaremos de 10 o 15 años más, y en ese periodo morirán cien mil personas al día, 35 millones al año, es decir que morirá medio millón de personas que no hacía falta que murieran.

Punset:
¿Y por qué es tan fácil de convencer a las personas de que no hay nada que hacer?

Aubrey:
Durante mucho tiempo y hasta hace poco no había nada que hacer. Algunas de las técnicas de las que he estado hablando y he sugerido para reparar el daño son bastante nuevas y no se podían haber inventado hace 10 o 15 años. Es decir que hasta hace muy poco era correcto que los gerontólogos dijeran que “en el futuro podremos posponer el envejecimiento pero no sabemos cuándo, o si sucederá en este siglo”. Era correcto decir esto, pero muchos de ellos no se han dado cuenta de que ya no es correcto decirlo. Lo mismo sucedió con volar, había muchos físicos famosos que publicaban artículos científicos que demostraban que volar era imposible, y siguieron publicándolos incluso hasta el momento en que ya se había demostrado que se podía volar.

Punset:
Ya tienes bastante trabajo pensando en estas tecnologías precursoras, pero ¿has pensado – incluso con la dificultad del cálculo del tiempo de llevarlo a cabo – en las repercusiones sociales, emocionales y políticas de esta lucha victoriosa contra la edad?

Aubrey:
Pienso todo el tiempo en las implicaciones psicológicas, personales, políticas. Creo que es responsabilidad de los científicos el intentar anticipar el impacto social de su trabajo, y el impacto de la lucha contra el envejecimiento será mayor que cualquier impacto que haya producido la ciencia jamás. De manera que pienso en esto todo el tiempo, y también hablo y escribo de esto todo el tiempo.

Punset:
¿Y qué sucederá con las pensiones?

Aubrey:
Las pensiones, es una pregunta muy interesante. La gente se jubila de forma permanente hasta que se muere. El motivo de esto es porque los mayores nos dan pena y nos dan pena porque son débiles. Lo natural será que la pensión, la jubilación, será algo periódico. Alguien será periodista o economista durante 45 años, y luego se jubilará durante unos 10 años con una pensión, pero después de este tiempo seguirá siendo útil y se habrá aburrido de jugar al golf, y entonces querrá hacer algo más para entretenerse, y se podrá ir a hacer un curso de formación continuada, o volver a formarse, y en unos 40 años podrá ser un científico o una estrella del rock, y se volverá a hacer...

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