sábado, agosto 20, 2005

Tecnociencia · Ciberculturas · Teorías Cyborg


"Es tan fácil y complaciente para la gente vieja decir eso, somos los últimos. No es verdad, el trabajo ahora es asegurarse, escribir y luchar para que haya más voces críticas"

Susan Sontag cuando le planteaban si gente como ella eran las últimas voces críticas.


2005. A estas alturas, comienzos del siglo XXI, resulta incomprensible seguir anclados en la mentalidad fortaleza, en la defensa irracional del pensamiento feudal de tu disciplina, en defensa de tu pequeño mundo/castillo desde el que disparar flechas (por suerte inofensivas) a todo otro pensamiento que desprecian sin llegar a molestarse ni en conocerlo. Hay que denunciar que estos robots "intelectuales" y unidimensionales tengan la pretensión de defender a autores rizomáticos y multiesféricos como Deleuze o Sloterdijk, cuando no hacen otra cosa que defender el impotente pensamiento binario bueno/malo, mío/tuyo, convirtiendo obras coloristas, fértiles e inspiradoras en caricaturas planas, estrechas y chatas en blanco y negro. Estos autores no necesitan mi defensa frente a los distorsionadores que tratan de caparles, arrebatándoles su energía y su fuerza. Primero porque intentan prostituirles pero no lo logran, segundo porque sus obras se defienden por sí mismas. Como siempre, no hacer caso a los intérpretes fundamentalistas, ¿para qué leer a las malas copias pudiendo leer los originales?

A pesar de las protestas de la policía anticientífica y cualquier otra policía inquisitorial continuaremos, junto con l@s leyentes que aportan pistas en sus comentarios, abriendo y explorando nuevos territorios para la creación, el pensamiento y la acción. Una de las maneras es continuar dando a conocer a través de este blog webs que interconectan artes, ciencias, pensamiento cyborg y filosofías libertarias de modos creativos y fértiles.
Hoy dos más: plektopoi y ediciones simbióticas.

Resulta que ni recuerdo cómo llegué a ella en mis navegaciones, lo que no puedo olvidar es encontrar una web llamada plektopoi, entrar a ella y encontrarme esto: Tecnociencia · Ciberculturas · Teorías Cyborg Bataille, Foucault, Borges, Wittgenstein, Simmel, Merleau-Ponty, Virilio, Haraway, Sloterdijk, Certeau, Wodiczko, Stelarc tecnociencia, hipertextos, vinculaciones. Quienes visitéis este blog os podréis imaginar mi sorpresa ante esa unión y conexión rizomática de autores, creadores y temáticas.
Tras visitarla y leer los textos incluídos en ella considero a plektopoi una de las webs más recomendables que he encontrado últimamente. Ofrece materiales teóricos sobre estos temas, áreas para el trabajo en red, secciones de información más personal y sugerencias de páginas web que el mexicano Martín Mora-Martínez visita con frecuencia.
En la web afirma que pretende crear el entorno para el desarrollo del proyecto de investigación "De la biopolítica a la antropotecnia", en donde se estudian los dispositivos de creación de subjetividades en relación con la bioética, la investigación genómica, la eugenesia y la eutanasia, las modificaciones del cuerpo, las teorías cyborg y, en general, el impacto de las nuevas tecnologías en la vida y en lo humano.



Unos fragmentos de uno de los textos de plektopoi:
Ciberculturas y psicología social de Martín Mora-Martínez:

Resumen: En esta conferencia el autor presenta un proyecto en
el que se plantea explicar lo psicosocial a partir de las
nuevas tecnologías. Para ello, utiliza los panópticos, las
redes de movimientos sociales y la música industrial como
cajas de herramientas para analizar los aspectos psicosociales
en la cibercultura. Los panópticos son espacios centralizados
de vigilancia y control utilizados como elemento disuasivo
resultado de las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC). Las TIC han permitido también la creación
de redes que aspiran a promover movimientos sociales
alternativos. A su vez, la música industrial recupera
tradiciones culturales diversas como el futurismo italiano, la
Bauhaus y el dadaísmo y, al igual que la psicología social, se
plantea la relación dilemática entre la tecnología y lo
humano.


2. Psicología social y ciberculturas

En honor a la justicia, debo señalar que no he tenido una formación
académica, en estricto sentido. Entré a trabajar como asistente de
investigación en la Universidad de Guadalajara por una casualidad:
por haber hecho la tesis de licenciatura sobre el modelo de las
"representaciones sociales" de Serge Moscovici, un autor clásico en
la psicología social. Debo revelar que hice la tesis por curiosidad
y mucha frivolidad: porque nadie me explicaba suficientemente el
modelo, porque abordaba la representación social del psicoanálisis y
esa sí era mi formación más consistente, porque sus trabajos estaban
en francés -y yo estaba aprendiendo francés-, y no porque me
interesara demasiado Moscovici. Como nadie en la facultad había
hecho una tesis escrita y un documental en vídeo sobre ese autor, me
invitaron al proyecto. Contactaron conmigo y me reclutaron de un
periódico en donde yo trabajaba haciendo una revista de literatura,
escribiendo "versitos y cuentitos". Por eso digo que no tengo una
larga experiencia académica. Lo que intentaba hacer con el doctorado
en psicología social, con el trabajo aquí en la Autónoma, era
sacarle jugo a toda aquella mezcla de literatura y psicología.
Porque no iba a dejarlo tirado en la basura y "volverme académico"
de la noche a la mañana, que, por otro lado, es una cosa que no me
apetece demasiado como forma de vida. Con este largo preámbulo entro
básicamente en el asunto de la charla que es: cómo quiero vincular,
en el proyecto de investigación que me planteo, lo psicosocial con
las ciberculturas. De entrada, contemplo dos flancos.

Primero, por el de los llamados "movimientos sociales". Y segundo,
por la música, que es una de mis pasiones —de hecho debo confesar
que es mi pasión principal, que me importa más la música que la
lectura. Por lo mismo, quiero trabajar la música y, sobre todo, una
clase específica de música que se aglutina en lo que ha dado por
llamarse "Dark wave". Cuando ustedes van a una tienda de discos a la
sección "Dark", siempre encuentran todo "lo raro", así como en la
sección "New age" encuentran todo lo que no pueden meter en ningún
lado. En "Músicas del mundo" entra todo, como si alguna música no
fuera del mundo. En dark wave caben música industrial, música
fetish, EBM (electronic body music), synthpop, música gótica,
electrowave y, en algunas tiendas de discos, incluso hasta una
música que están haciendo ahora algunos grupitos gringos que es un
poco chatarra o basura: el nu metal.

A mí me gusta la música industrial y es el género que trabajo en mi
estudio. He escogido algunos ejemplos de música industrial para
analizar cómo ese tipo de música puede ser un heurístico que
explique la forma cómo se conceptualiza lo psicosocial, la relación
entre el cuerpo y la tecnologías, y al mismo tiempo, cómo
desafortunadamente este tipo de arte contemporáneo no entra a formar
parte de los estudios de la psicología social al uso. Existe una
razón para esta ausencia y que me parece importante: por la
utilización del concepto de "cultura", con todo lo que puede
colocarse allí, en la psicología social —la que conozco, al menos—
que suele emplearse como mero pretexto, como simple tema para meter
en la psicología social más tradicional y más academizada.

2.1. Estudios culturales

Para hablar de primera mano, daré también una vistazo rápido
al cómo conocí los estudios culturales. Cuando estaba haciendo
la tesis doctoral, quería trabajar un tema que tenía que ver
con el arte y la crítica social: las propuestas de arte
público crítico de un diseñador polaco-canadiense, Krzysztof
Wodiczko.

Casi todas las referencias de análisis apuntaban a algunos
autores clave, desde los teóricos de la cultura y los
antropólogos llamados posmodernos —como Marcus, Geertz,
Clifford, entre otros—, y terminaban con una serie de autores
con unos nombres rarísimos que yo nunca había leído, como
Gayatri Chakravorty Spivak, Homi Bhabha, Arjun Appadurai. Són
autores que trabajan estos temas desde los llamados estudios
culturales en varias versiones -porque los estudios culturales
son como una especie de gran fraternidad universal que
aglutina diferentes religiones. También, los autores que se
dedican a la literatura y que hacen estudios de, por ejemplo,
el constructo de "género", como la propia Donna Haraway en
algún momento o, más recientemente, Slavoj Zizek, quien
intenta hacer una serie de análisis de la cuestión de género
utilizando a pensadores que son más cercanos a la psicología:
Lacan o el mismo Freud, por ejemplo.

2.2. Estudios de la ciencia: el caso Sokal

Los estudios de la ciencia, en términos muy generales, son
otro ámbito de trabajo en donde incluso por idiomas hay una
diferenciación muy clara. Los estudios culturales son hechos
básicamente en inglés y en chicano, o en spanglish, porque hay
mucha gente de las universidades del norte de México y del sur
de Estados Unidos que se dedican a esto. Por otro lado, hay
una serie de propuestas que se llaman "estudios de la
ciencia", que tienen que ver básicamente con la tradición
francesa y con el inglés de Inglaterra, y no tanto con el
inglés de Estados Unidos. Son como dos imperios muy peculiares
e interesantes de analizar porque evidentemente, como todos
sabemos, en la academia lo que a veces pesa más son las
patadas y los golpes debajo de la mesa, más que los discursos
que convenzan.

La idea básica que quiero subrayar es que en el caso de los
estudios de la cultura se ha construido una categoría
omnicomprensiva que es la cultura y en el de los estudios de
la ciencia es la ciencia. En ambos casos el problema de fondo
es que se construye una entelequia, una concepto de una
metafísica que absorbe todo. Entonces, en un lado, "todo es
cultura", y por lo tanto los antropólogos posmodernos afirman
que la cultura es como un texto y lo que hay que hacer es
traducirlo, reconstruirlo, etcétera. En el otro lado afirman
que "la ciencia es un ámbito en donde entra todo" y lo que hay
que hacer es analizar qué es la ciencia, qué es lo científico
y cómo dibuja el entramado general de lo social. En las dos
posturas argumentales el meollo problemático es que, al final,
lo que construyen es una entelequia nueva, tal y como hace
tiempo existía la entelequia de lo humano o de lo social. Por
fortuna, las teorías totalizadoras pueden ser desmanteladas
también, si uno las toma con aplomo y no les hace caso de
manera irreflexiva. Finalmente, como dice Wittgenstein, no hay
que preguntarse qué significan las cosas, sino qué se quiere
decir con ellas y cómo las usamos. Así que si uno quiere jugar
a ese juego del lenguaje, el dilema es participar en el juego
o quedarse excluido. [...]
La aparente controversia en el ejemplo de Sokal y Bricmont y
que involucra a las dos modas académicas que he apuntado (la
de los estudios culturales y la de los estudios de la
ciencia), focaliza su atención acerca del supuesto problema de
los usos correctos de los conceptos, la pertinencia, el
conocimiento: la existencia de dominios académicos cerrados,
exclusivos. Uno puede reaccionar ante este tipo de
planteamiento diciendo que cómo se atreven a cuestionar la
producción contemporánea de las ciencias sociales a partir de
la pureza de lenguaje de los conceptos, a partir de la idea
metafísica de que hay un sentido cerrado en los conceptos y
no, justamente, un uso en un juego de lenguaje. El hecho es
que la gente que se pueda sentir más implicada con los autores
parodiados se ha incomodado. Yo mismo, en ese tiempo apreciaba
enormemente a Virilio, y me enojó mucho que se metieran con
él, y no entendía por qué lo hacían si me caía tan bien. Pero
cuando uno lo ve sin tanta efervescencia, uno acepta que es
pertinente, como decía Wittgenstein, que de vez en cuando haya
una terapia de lenguaje. Da lo mismo si es políticamente
correcto o no, pero sí es pertinente meterle ruido al asunto
para que se mueva algo, porque luego se acartona todo y se
convierte en una moda, en el peor sentido. Lo cierto es que el
llamado "asunto Sokal" finalmente fue una moda que no sé en
que ha terminado ahora (al menos no he seguido sus
discusiones).

2.3. Punto de inflexión: Bloom, Rorty, Sloterdijk

Lo siguiente que me gustaría plantearles es que en estos
ámbitos de "moda académica" hay dos autores que quisiera que
también tuviéramos presentes. Uno es Harold Bloom a quien
darán el Premio Cataluña en este año. Harold Bloom es un
crítico literario, como insiste en definirse, un crítico de la
cultura literaria que está peleando siempre con las modas de
Estados Unidos, denunciando lo que él llama "las escuelas del
resentimiento", que son los estudios culturales que siempre
están utilizando toda clase de argumentos para desmantelarlo
todo —entonces siempre están resentidos. Bloom escribió un
libro que se llama “El canon occidental”, que también levantó
polvo porque al final del libro planteaba cuál es su canon, es
decir, cuáles creía que eran los autores importantes en la
literatura en lengua inglesa y en alguna parte en lengua
castellana. Y la primera parte del libro es una explicación
que tiene que ver con los autores canonizados. La discusión de
“El canon occidental” fue entre gente que evidentemente no había
leído el libro, que se quedó con la anécdota de que había un
autor que se atrevía a decir que uno de los mejores autores de
lengua inglesa es Shakespeare, en primer lugar. Eso sí lo
dice. Afirma que Shakespeare ya ha inventado todo, que de
hecho ha inventado la naturaleza humana.

El otro autor que me gustaría que recuperaran se llama Rorty,
Richard Rorty, que vino a Girona hace cuatro o cinco años a la
cátedra Ferrater Mora, en la Universidad de Girona, y dio un
ciclo de conferencias sobre el pragmatismo, que ha sido como
su alegato contemporáneo. Richard Rorty también se está
metiendo en muchos problemas como filósofo en Estados Unidos
porque defiende la recuperación del pragmatismo. Algunos lo
llaman neopragmatismo, pero es el pragmatismo de William James
y de James Dewey. En lugar de discutir otra vez la metafísica
—qué es el hombre, qué es la naturaleza humana, la verdad de
estas cosas—, se trata de hablar de cuáles son los problemas
éticos, cuáles son los efectos concretos de la discusión
filosófica y cuáles son los asuntos que nos importan. Rorty
dice que hay asuntos importantes como la clonación, la
biotecnología, la fertilización in vitro, la eutanasia, que
son problemas que los filósofos no discuten de manera
ordinaria, porque siguen pensando en cosas muy metafísicas.

Para aterrizar en lo más concreto les mencionaré a otro autor
sumamente interesante. Se llama Peter Sloterdijk y está
sonando en las últimas fechas. Los franceses lo están poniendo
de moda con la discusión sobre "el posthumanismo". Los
ingleses todavía no lo han descubierto, pero seguramente
cuando lo hagan y empiecen a proliferar los readers, entonces
todo el mundo comenzará a citarlo. Por fortuna, en España hay
filósofos que están reflexionando con, a favor y en contra de
Sloterdijk. Es el caso de Fernando Savater, José Luis Pardo,
por ejemplo. Ya hay un número de Archipiélago
(http://www.archipielago-ed.com/), el 45, dedicado al tema.
Es un autor que también entra dentro de todo este juego,
porque es un autor que dice que hay que pensar en cómo
se está construyendo la idea de lo humano o cómo se puede
generar una idea distinta de lo humano.

2.4. Panópticos y redes

Llegamos ya a los dos ejemplos sobre los que me gustaría
trabajar y sobre los que he estado parasitando información
tanto en el seminario como en la sesión de hoy. En el caso de
las ciberculturas, una de las áreas de trabajo tiene que ver
con la utilización de las tecnologías, de las llamadas TIC, es
decir, de las tecnologías de la información y la comunicación,
y más concretamente con el artefacto que es el ordenador y con
los efectos sociales que tiene su uso. Para explicar un poco
lo que es un panóptico creo que debería hablar del proyecto
Echelon y para explicar la idea de lo que es una red debería
hablar de Indymedia.

El proyecto Echelon surgió de Estados con la intención de
aprovechar la infraestructura de los satélites y hacer un
modelo de vigilancia, rastreo y cruce de informaciones en
sitios estratégicos de todo el planeta. Los centros de
operaciones básicos estaban en Estados Unidos, en Australia y
en Inglaterra. A esta red Echelon se han ido añadiendo
gobiernos distintos que quieren conformar una gran red de
vigilancia vía satélite y vía nodos en tierra.

El proyecto Echelon se supone que intentaba ser una especie de
gran panóptico, en el sentido foucaultiano, es decir, un
espacio centralizado de vigilancia y control para hacer una
tarea de disuasión. Funciona con el principio del panoptismo
—al margen de que funcione realmente o no— como vigilancia del
fax, el teléfono, los mensajes de correo electrónico, los
medios de comunicación... Una de las cosas que ha demostrado
que el proyecto Echelon no funciona, no controla nada, han
sido los dos aviones que se estrellaron en las torres gemelas
de Nueva York. No sirvió para nada tanto ejercicio de
vigilancia: para una cosa tan peregrina como secuestrar y
estrellar un avión.

Indymedia (http://www.indymedia.org/), que en primera instancia es una especie de portal, es una red
completa de movimientos sociales alternativos o de nuevos
movimientos sociales cuyo nodo de relación son páginas web y
trabajo concreto en lo local. Indymedia y sus diferentes foros
de trabajo intentan generar una gran movilización
antiglobalización, que tiene que hacerse presente en los
diferentes escenarios con actividad muy concreta de acción
directa. Lo que hemos visto como su problema —es una hipótesis
mía, no sé qué tan correcta sea— es que Indymedia lo que ha
hecho es desmovilizar, porque no es lo mismo suponer que uno
ya está movilizando a todo el mundo a través de un correo
electrónico, en un foro virtual, que salir a la calle y hacer
algo concreto. Son dos instancias distintas de acción
política, con lógicas distintas y que no siempre convergen.

El supuesto trabajo de red ha funcionado poco porque lo que ha
hecho ha sido ser contrapunto. Lo mismo se vio hace unas
semanas aquí en Barcelona. Yo siempre he creído que hay que
pensar al revés. Si la policía no hubiera estado allí, la
gente que se iba a manifestar no hubiera tenido ningún rol
concreto. Pero como la policía estaba allí, la gente tenía que
manifestarse y entonces, todos contentos, hacían su tarea: los
policías haciendo labor de presión y de control y los otros
haciendo labor de resistencia y anticontrol, etcétera. El
resultado final ha sido que los dos han trabajado para una
instancia concreta, que son las reuniones "cumbre" de los
organizadores de lo global —que cada vez que monten su "pieza
cómica" van a tener gente que va a hacer movida, van a tener
publicidad y éxito asegurado y van a sacrificar la movilidad
de la gente, como ha ocurrido en Barcelona. Eso es lo que
buscan las "cumbres": no ha funcionado para nada en concreto.
Al igual que con Echelon, se desmantela el concepto: el
panóptico no sirve para nada y la Red no sirve para mucho.

A propósito de panoptismo, hay una discusión en boga en este
momento: la discusión generada desde España y desde algunos
países de Europa para hacer el proyecto Galileo. El proyecto
Galileo es la utilización de tecnología de satélites para
hacer un sistema de rastreo parecido a lo que los gringos
llaman GPS, que es el seguimiento por satélite de cualquier
cosa que tenga instalado el trasmisor. Los Estados Unidos,
evidentemente, están en oposición porque no quieren permitir
que Galileo funcione, porque significa que a ellos se les
acaba la prerrogativa del GPS. Ahora es la discusión de moda.
De hecho, en el suplemento Ciberpaís de El País, hoy viene que
siguen discutiendo sobre el tema. Dicen que el hecho de que el
proyecto Galileo funcione o no, depende de que los gringos
quieran.

2.5. Música industrial

Por último, para hacer el cierre final: la música industrial,
¿qué es? Ustedes ya lo buscarán luego en la Internet, que para
esto sí sirve la Red, para encontrar información muy
interesante. La música industrial es, en mi opinión, la
versión contemporánea de la música clásica, una nueva música
clásica. Es decir, la música que está construida con armonías
complejas, pero con principios instrumentales o rítmicos muy
sencillos. Lo complejo que tiene la música industrial es la
utilización de la tecnología, es decir, los sintetizadores,
cajas de ritmo, etc., pero tiene motivos bastante sencillos.
En términos muy generales, a nosotros nos suena raro porque
"hay mucho ruido": hay aparatitos, rechinidos, loops, suenan
campanitas, golpecitos desconocidos; no la entendemos ni
asimilamos a la primera. A mí me gusta y trato de entenderla y
usarla para trabajar.

La música industrial, por otro lado, es una música que
recupera tradiciones culturales diversas. Una es el futurismo
italiano, que es una propuesta de finales del siglo XIX y
principios del XX. Podríamos decir que era el primer intento
sistemático y organizado de poner en juego la idea de la
tecnología, de la revolución industrial, en lo cotidiano. Era
preguntarse de qué manera las máquinas estaban transformando
lo social, a principios del siglo XX, sobre todo en los países
industrializados. El futurismo italiano era un movimiento de
gente que a lo mejor no tenía nada que hacer -las movidas
culturales surgen de gente que no tienen nada que hacer, de
ociosos. Proponían manifiestos y los publicaban en periódicos:
el manifiesto futurista. La música industrial recupera parte
de eso, un movimiento que trataba de la belleza que hay en la
tecnología y en la industria. Una de las frases típicas que ya
es un lugar común, es que hay más belleza en el motor de un
automóvil que en la Victoria de Samotracia. En ese tiempo era
como preguntar a la gente por qué iban a un museo si tenían un
automóvil Peugeot nuevo y mucho más bello.

Otra recuperación que me parece que tiene la música industrial
es la Bauhaus. Pero no la Bauhaus de la arquitectura —que es
la versión que más o menos conocemos—, no la Bauhaus de Walter
Gropius o de Mies van der Rohe al final, sino la Bauhaus con
una idea básica: la reconciliación entre la funcionalidad y la
belleza, la reconciliación entre el diseño de las cosas
bonitas con la funcionalidad. Lo que intenta la música
industrial es poner una nueva idea de lo que es lo bello con
lo funcional. Son cosas muy sencillas pero con una idea de
belleza rara, bizarra, que algunos juzgarían barroca.

Una última cosa que tiene que ver con la música industrial es
el movimiento dadaísta. El dadaísmo es la instalación, el
movimiento cultural de los cafés y de los espacios de
performance de artes diversas. El primer espacio donde se
trabajó fue el cabaret Voltaire, en Zurich, que es donde
empezó el movimiento dadá. Era un café donde lo que importaba
era ir a hacer esa performance, y cada cual llegaba con su
asunto estético, con su propuesta artística y lo convertía en
performance. Se valía hacer pintura, música, danza o lo que
fuera. La consigna del cabaret Voltaire era hacer escándalo.

Para no entrar más en detalles, estos tres movimientos parecen
encontrarse en la música industrial. La música industrial
parte de un concepto básico que es no sólo hacer música, sino
hacer multimedia. Todos los grupos de música industrial
piensan en cómo hacer el vídeo, como hacer la performance en
los conciertos y cómo hacer la música, a diferencia de la
música que podríamos llamar "más convencional" —pero que no es
exactamente eso— en la que yo hago la canción, la compongo en
la guitarra y luego en el piano, la voy llenando de capas,
hago los arreglos, la grabo… y termina cantándola uno de los
de "Operación Triunfo", por ejemplo, que es la salida más
patética para una cosa importante. En el caso de la música
industrial es casi al revés. Yo tengo la idea de un vídeo,
tengo una imagen y le voy metiendo música.

A mí me gustan muchos grupos de música industrial. Citaré sólo
a dos de ellos. Uno se llama Nine Inch Nails
(http://www.nin.com/)
—que quiere decir "clavos de nueve pulgadas" o "uñas de nueve
pulgadas"—, que es de un amigo que se llama Trent Reznor. Él
produce sus discos y produce discos de otra gente, pero lo que
hace es hacer un seguimiento de obra. Ya decía en el seminario
que todos sus discos van seriados. Aunque se llamen distintos
son Halo número 1, Halo número 2, 3, 4. El último que hizo se
llama Halo 17, o algo así. Es como hacer una especie de gran
sinfonía a la que le va agregando capítulos.

El otro grupo se llama Einstürzende Neubauten
(http://www.mutelibtech.com/mute/neubau/neubau.htm)
y es un grupo de alemanes que se dedican a hacer música. El
nombre es un juego de palabras en alemán que quiere decir
aproximadamente "derrumbe de lo recién construido: lo que
acabamos de construir, lo destruimos de inmediato". Es una
idea notablemente arquitectónica. Algunas de sus obras son
llamadas "Estrategias contra la Arquitectura". De hecho, todos
sus discos tienen que ver con la arquitectura, con la física y
demás.

Recuerdo que en Halo 12: Closure, una caja de dos vídeos de
Nine Inch Nails, aparecen canciones que muestran en imágenes
violentas (y censuradas, incluso), la vinculación arrolladora
entre las máquinas y el cuerpo humano. Recuerdo especialmente
los vídeos de las canciones "Happiness in slavery", "Closer" o
"Help me I'm in hell".

Lo que plantea un poco este tipo de música es la relación
problemática entre las máquinas y el cuerpo humano, un tema
que en psicología social en los últimos tiempos ha sido
importante. De hecho hay más o menos una tradición que empieza
a consolidarse sobre trabajos de cuerpo, de corporalidad,
sobre qué es el cuerpo, pero no en sentido metafísico o
incluso lacaniano —que considera el cuerpo una especie de cosa
extraña—, sino el cuerpo de carne y hueso, o sea, lo que se
tritura. Esa es un poco la constitución de qué es lo humano en
todo esto, es parte del asunto, por esto les pedía que
tuvieran a Sloterdijk en la cabeza.

Otra cosa que tiene que ver con esto es que el vídeo de
"Happiness" en particular dio pie a una moda de producir
vídeos más o menos siguiendo esta idea que continúa hasta la
actualidad. Casi todos los grupos de música se dedican a
pensar primero el vídeo y hacen la música después, y cada vez
están haciendo cosas más difíciles de ver de primera
instancia. Si uno quiere meterse a trabajar la música y la
cuestión visual, uno tiene que entrar a ver esto o no verlo.
Entrar a verlo significa de qué manera se está planteando el
asunto de la relación entre la tecnología, lo científico, lo
humano y demás. Y este, es un tema paradigmático en la
psicología social.

2.6. Psicología social y socialidad

Me gustaría que aterrizáramos en lo que es la psicología
social para que no suene como un trayecto un poco raro. En
psicología social hay varios conceptos que son importantes
para trabajar, como los de identidad, socialidad, interacción
y uno que a lo mejor no entra como parte de la psicología
social, pero que va a entrar, que es la acción política. Con
esta moda que está poniéndose de trabajar movimientos sociales
y demás, seguramente la psicología incluirá la acción política
como un concepto.

El asunto es que en muchos trabajos de psicología social —yo
he revisado algunos que intentan trabajar estos temas— se
acercan a estos temas sin eliminar los conceptos clásicos. Hay
trabajos que quieren trabajar la identidad, por ejemplo en los
chat, pero sin desprenderse de la idea de identidad como un
concepto más o menos clásico, que es un principio de orden que
aglutina una composición más o menos consistente de algo que
se mantiene, aunque puede cambiar —uno puede entender la
identidad como algo que se transforma, se negocia, todo lo que
ustedes quieran, pero al final de todo persiste esa idea
básica que la identidad es una construcción que se mantiene.

Otro concepto que he escuchado aquí, y que planteo aquí para
ver si peleamos un poco, es la idea de socialidad. Cuando se
habla de la cuestión de la cibercultura o de las tecnologías
de información y comunicación, se habla mucho de la
socialidad, entendida como ese concepto que nos sirve para
explicar lo que ocurre en las interacciones en red o en línea:
1) me tomo un café con alguien, le doy un abrazo, le doy un
beso y, más tarde, 2) por Internet quedo para tomar un café,
le doy un beso pero es un beso virtual, le envío un emoticono
que son unos labios. En ambos casos, aparentemente ocurre una
interacción similar, una socialidad semejante. Pero los dos
órdenes no son iguales. Yo soy más clásico y sigo prefiriendo
el primero, el de lo más directo, lo más físico. Entonces no
se habla de lo mismo. En realidad, el segundo momento, el de
la mediación de la Internet, lo que sucede es una simulación y
una activación de las fórmulas que se construyen y
experimentan cara a cara. Es decir, en la Red no habría
socialidad sino, acaso, simulación de situaciones cara a cara.

2.7. Acción política y nuevas tecnologías

Finalmente, la acción política. Como vimos en la idea de los
panópticos y redes, lo que hace toda moda es construir un
escenario nuevo para repensar lo social, pero al mismo tiempo
se tiene que agotar. La función que tiene el lenguaje es
construir cosas para luego endurecerse en conceptos a los que
hay que darles una patada para hacer otros nuevos. No se vale
tener un concepto que sirve para todo. Es como tener una
herramienta para todo: no se puede, hay que utilizar diversas.

El concepto de la acción política entra aquí porque lo que se
ha producido es un efecto de desmovilización en muchos casos.
Quiero que entremos a debatir y por eso lo digo aquí en la
UOC: lo que provocan a veces las TIC es un efecto de
desmovilización real, con la idea de que hay el fantasma de
que nos movilizamos, estamos en la Red, lo que sea. Pero
bueno, sí y no. Sí estamos, pero tampoco estamos, porque
finalmente si entendemos la idea de la actualidad y la
virtualidad, debemos entender que lo virtual es lo posible;
que entonces lo posible se va construyendo con
actualizaciones, con actualidades. Entonces, si no se saben
las condiciones y problemas de dichas actualizaciones en las
comunidades más claramente "locales", lo posible no es viable,
y entonces lo virtual puede ser un concepto que no tiene
sentido. En otras palabras, la institución generada localmente
a partir de la virtualidad, genera un efecto de supuesta
actualidad encarnada en aparatos, procedimientos,
dispositivos: la Red misma como un fetiche, la "comunidad
virtual" como una nueva entelequia que desmoviliza, que
despolitiza, que encubre con supuestos tecnocientíficos la
acción política efectiva.

Pero tampoco se trata de hacer psicología comunitaria a la
usanza clásica, definida territorialmente (¿a partir de
cuantos metros cuadrados hay comunidad?) y en donde lo que se
exige es ir "a mojarse" a las comunidades, ir a llevarles
paquetes de alimentos a los pobres, abanderar movimientos
populares, etcétera, como indicador de acción política. Esto
es hablar de mesianismo. Pero la acción política tampoco es
esto necesariamente. La acción política no consiste en
respetar los límites de las disciplinas, despreciar espacios
de producción cultural como la música industrial, repetir
mecánicamente los mantras de las comunidades virtuales, la
ciberguerrilla, las ciberculturas. Tampoco, que alguien monte
una página web, la llame "Indymedia", "Plektopoi" o "Nodo 50",
y cuando todo el mundo entre ahí, "ya está movilizado
políticamente". A lo mejor sí y a lo mejor no. En todo caso,
la psicología social podría echar una mirada a estas
cuestiones.

Ciberculturas y psicología social completo.

"La tecnología es neutra: sólo debería ilegalizarse la estupidez

[...] La prohibición de herramientas supone un freno al desarrollo humano. Imaginen por un momento un mundo en el que alguien hubiese ilegalizado el alfabeto, la imprenta, la máquina de escribir... Los mismos que prohíben los programas de ordenador, a causa del uso indebido de los mismos, jamás se plantearían legislar contra otras herramientas de uso masivo en nuestra sociedad, por muy pervertida que haya sido su utilización en distintos momentos de la historia. Por mucho que hayan evolucionado las quijadas de asno.

A pesar de sus errores, a pesar de su sumisión al poder económico, a nadie se le ocurriría proponer la ilegalización del Parlamento, aunque sus inquilinos no estén a la altura de las circunstancias. Aún con sus defectos, la democracia sigue siendo una herramienta válida.

Y las herramientas no deberían prohibirse jamás."

en "Las herramientas prohibidas" de Carlos Sánchez Almeida.

"No podemos esperar hasta que el mundo cambie... Ni hasta que vengan nuevos tiempos que nos hagan cambiar a nosotros, ni esperar que llegue la revolución y nos arrastre en su nueva carrera. El futuro somos nosotros mismos."

Beatrice Butreau



Encontrados en otra web recomendable: ediciones simbióticas, con numerosas publicaciones digitales interesantes, como por ejemplo La conquista silenciosa del ciberespacio de Ariel Vercelli, Activismo digital y telemático. Poder y contrapoder en el ciberespacio. v.1.1 de Xabier Barandiaran, República Internet de Carlos Sánchez Almeida y muchas más.

1 Comments:

Blogger 66913 said...

Uf, muy interesante, pero un poco largo para leerlo en pantalla, igual lo imprimo un día de estos... Es agradable que alguien hable de música industrial sin las tonterías que ponen por ahí algunos góticos y metaleros :-) Por cierto, yo creo que NIN no es un grupo industrial, en determinado momento mezclaron la herencia industrial con el rock y otras influencias, ahora lo que hacen (o lo que hace, para ser más exactos) es otra historia. EN si son uno de los tres pilares (junto a Throbbing Gristle y Cabaret Voltaire), pero han cambiado mucho... Aunque siguen siendo igual de interesantes.

10:56 p. m.  

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