lunes, septiembre 05, 2005

La peligrosa idea de Darwin


La peligrosa idea de Darwin de Daniel C. Dennett (Galaxia Gutemberg, 1999) es uno de los libros más lúcidos e impactantes que he leído últimamente. Por desgracia las personas llamadas "de letras" o "concienciadas" no suelen leer esta clase de libros, por proceder de personas consideradas "de ciencias", o por tener una aversión irracional a la ciencia.
Por muy "cultos" que se consideren, esta fobia sin ningún fundamento que puedan defender desde la razón los convierte en ignorantes en estos campos, en los que tienen la osadía de opinar sin saber ni el a e i o u.
Mientras se considere inculta a una persona que no haya leído, por dar un nombre, a Cervantes, y no pase nada por no haber leído, por dar otro, a Darwin, seguiremos escuchando auténticas burradas procedentes de sectores "intelectuales", que sólo sirven para amparar el pensamiento religioso, apocalíptico o irracional que dicen querer combatir.

Por fortuna, las fronteras intelectuales empiezan a disolverse, abriéndose nuevos territorios que explorar. Zizek rompe esta nefasta división ciencias/letras hablando extensamente de la obra de Dennett en Organs Without Bodies: On Deleuze and Consequences.

Curiosamente Dennett, que escribe sobre Darwin, la evolución, la libertad o la conciencia, que discute con científicos como Dawkins, Gould o Penrose, por dar sólo unos ejemplos, es un filósofo, profesor del Center for Cognitive Studies, así que no os extrañará que diga que considero esta obra suya uno de los libros filosóficos más poderosos que he podido leer nunca; un libro demoledor de muchas de las falsas creencias de ayer y de hoy sobre el ser humano.

Dennett analiza en detalle las consecuencias filosóficas todavía no asumidas por nuestra cultura de la teoría de la evolución, considera que el descubrimiento de Darwin es un ácido sobre todo tipo de ideas idealistas y esencialistas, por más que se presenten como racionales, humanistas o científicas. Este libro de Dennett es a su vez esa clase de ácido para todo tipo de filosofías que todavía hoy no han comprendido, o han comprendido demasiado bien, lo que Darwin descubrió. No es casual que estos días nos lleguen de EEUU noticias sobre escuelas en las que se obliga a dejar de enseñar a Darwin, para ser sustituido por el creacionismo.


Antonio López Campillo escribe sobre La peligrosa idea de Darwin:

Se trata de presentar y combatir a los enemigos de Darwin. Esta obra pasa revista a las controversias actuales sobre el darwinismo, pero sin olvidar las pasadas. Pone en evidencia las falsas interpretaciones y las confusiones que la doctrina ha provocado. Junto a esto, presenta la teoría de Darwin de una manera sencilla y asequible donde repasa la historia de la idea de evolución.

En el curso del libro se aborda la teoría de Chomsky del lenguaje, y se hace una critica del mismo desde posiciones darwinianas. Hay una critica a las posiciones de Stephen Jay Gould, que es digna de ser leída. Lo interesante de esta obra es que sirve de introducción a la filosofía del autor. Dennett, uno de los filósofos importantes de nuestro tiempo, ha abordado filosóficamente las fronteras del saber científico.


Además de este libro, y para que comprobéis que las ideas de Dennett no atacan a la libertad del ser humano, sino todo lo contrario, os recomiendo su última obra publicada en nuestro idioma: La evolución de la libertad (Paidós, 2004)

Sinopsis: Hace cuatro mil años, en nuestro planeta, no había libertad porque no había vida. ¿Qué tipos de libertad han evolucionado desde el origen de la vida? ¿Puede haber libertad en un mundo determinista? Si somos libres, ¿somos también responsables por el hecho de serlo o simplemente afortunados? En La Evolución de la libertad, Daniel C. Dennett se propone responder a estas preguntas y mostrar cómo es posible que sólo los humanos, de entre todos los animales, hayan desarrollado un tipo de mente que puede hacerles pensar en la libertad y en la moral.

Abajo tenéis la introducción de un amplio resumen de La idea peligrosa de Darwin, y el link por si queréis leerlo completo. Aunque lo mejor, con mucho, es leer el libro antes de asustarse... Así que si os parece interesante, compradlo, tomadlo prestado en una biblioteca o... y leedlo sin prejuicios.




El origen de las especies se publicó en 1859. Desde entonces, pero especialmente en los últimos 50 años, la teoría de la evolución por selección natural se ha convertido en objeto de análisis epistemológico y filosófico en general. La razón de esto puede estar en los alcances de dicha teoría. Hay teorías científicas que, por su contenido y propuestas rebasan completamente los límites de su disciplina e influyen, no sólo en otras ciencias u otras teorías, sino que en casi todos los ámbitos de una cultura o de una civilización incluso. Ello ocurrió, por ejemplo, con el heliocentrismo; no se trató de un mero cambio entre una astronomía por otra más explicativa, con mayor alcance empírico o que resistiera mejor las contrastaciones, ni se trataba, tampoco, sólo de una transformación epistemológica radical. El fenómeno fue amplio, profundo y duradero en toda la cultura y en la manera de sentir la vida, en la forma en que los hombres se consideraron en el universo, en lo que significa ser o no ser un centro y entidad creada. Más adelante, la mecánica newtoniana, aparte de constituirse en la primera síntesis y modelo moderno de ciencia y de conocimiento, tuvo, también, una influencia parecida. Todo podía entenderse y reducirse a explicaciones mecánicas; no sólo eso, la Ilustración sintió que todo era explicable y racional en términos de acciones de fuerzas, desde los cuerpos, hasta la economía y el alma. Ello duró con plenitud hasta el mecanicismo, esto es, hasta fines del siglo XIX. Es posible que la teoría darwiniana tenga similar, o, incluso mayor relevancia, influencia ( buena o mala) y alcances en la cultura que las dos anteriores. Ni la física relativista ni la cuántica parecen poseer dicho sentido, a pesar del calibre epistemológico que conllevan. Es posible que la actual genética molecular pueda ponerse a la par del darwinismo en cuanto influencia cultural.


Darwin ha venido a trastrocar un mundo "tranquilo". Antes de Darwin nada se oponía, en términos de conocimiento, de ciencia, a la idea de un mundo bondadosamente creado. Así expresa Dennett la idea matriz que guía su libro: Casi nadie es indiferente a Darwin y nadie debería serlo. La teoría de Darwin es una teoría científica, pero no sólo eso. Los creacionistas que se oponen tan amargamente tienen razón en una cosa: la peligrosa idea de Darwin penetra más profundamente en el entramado de nuestras creencias fundamentales de lo que muchos de sus refinados apologistas han admitido hasta ahora. (cap I pág. 16). Y añade a continuación: El amable Dios que amorosamente nos ha creado ( a todas las criaturas, grandes y pequeñas) y que, para nuestra delicia, ha esparcido por el cielo las brillantes estrellas, ese Dios es, como Papá Noel, un mito de la infancia, y no algo en lo que un adulto en su sano juicio y no desesperado pudiera realmente creer. (op. cit.)


Se trata, pues, de un asunto delicado. En la primera parte del libro, Dennett da la idea matriz de dicho asunto y hace ver por qué es delicado; en la segunda parte, debate con otros filósofos de la biología y biólogos acerca de dicha idea y en la tercera y última parte, extiende el problema hasta el problema de la mente y la cultura. En realidad, Dennett es un filósofo que ha tenido gran relevancia dentro de la actual filosofía de la ciencia cognitiva, al defender la postura intencional de la mente en contra, principalmente, de los eliminativismos de Churchland o Armstrong o del funcionalismo de Putnam o Fodor. En este texto, conecta sus intereses en filosofía de la mente con la cuestión de la evolución.


La idea central defendida por Dennett es que se puede entender la selección natural como un proceso algorítmico. Y nada más que eso. Nada más se requiere para que haya aparecido lo orgánico y, finalmente, la mente humana. Somos un algoritmo. Hasta Darwin era claro que algo como la mente no podía emerger de algo inferior, o distinto; se requería un "diseñador", un ser cogitante en grado sumo. El autor se detiene en el análisis de los argumentos que daba Locke a favor de esta idea y de cómo Hume, en su Diálogo sobre la religión natural estuvo a punto de ver más allá. Pero el peso de las ideas reinantes era demasiado fuerte, y su intento abortó. Si no era mediante la idea de la actuación de una mente diseñadora, no era explicable la existencia de nuestras mentes.


La teoría evolutiva darwiniana cambió tal situación. Y ello basta para advertir los alcances culturales de la teoría que, al introducir un recurso histórico en las especies orgánicas hasta entonces pensadas como fijas desde y para siempre, proporcionó una segunda vía de explicación para la existencia humana y orgánica en general. Una explicación que no necesita suponer un diseñador que guíe, que piense y produzca las criaturas que somos. El libro, en toda su extensión, se dedica a defender esta interpretación del darwinismo.


El diseñador supremo, el cogitador infinito es reemplazado por la estupidez. El algoritmo es estúpido, mecánico, ciego. Pero, a la vez, invariablemente poderoso, productivo e infalible y, merced a eso, paradojalmente, capaz de producir algo inteligente y creador. Eso es la selección natural.

Un buen resumen de La peligrosa idea de Darwin, por Alejandro Ramírez Figueroa

Entrevista a Daniel C. Dennett



Daniel C. Dennett's Home Page

3 Comments:

Blogger LA ANTORCHA said...

www.resistenciademencioal.blogspot.com

8:30 p. m.  
Blogger Rekari said...

Sólo quería decir que un servidor, además de un carahostia, es licenciado en una carrera de letras, pero disfruta mucho de la filosofía de Dennett. Aunque no sé si eso dice mucho en favor del propio Dennett...

1:34 p. m.  
Blogger Cristian said...

Excelente blog !!! ideas interesantes !! ... http://cristianxmaster.blogspot.com/

2:07 a. m.  

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