jueves, septiembre 08, 2005

¿Somos ya ciborgs?


cyborgs: máquinas revolucionarias, máquinas mutantes


...Frente a la mesura esgrime un furor, frente a la gravedad una celeridad, frente a lo público un secreto, frente a la soberanía una potencia, frente al aparato una máquina.

[Deleuze-Guattari. Mil Mesetas]

-Un mapa -dijo- es una síntesis de la realidad, un espejo que nos guía en la confusión de la vida. Hay que saber leer entre líneas para encontrar el camino. Fíjese. Si uno estudia el mapa del lugar donde vive, primero tiene que encontrar el sitio donde está al mirar el mapa.

[Ricardo Piglia. El último lector]

Las cosas nunca pasan allí donde se cree que van a pasar, ni por los caminos que se espera.

[Gilles Deleuze. Diálogos]



...un universal devenir animal: no confundirse con una bestia, sino deshacer la organización humana del cuerpo, decía también Deleuze en sus Conversaciones. ¿Hay contradicción entre devenir animal y devenir cyborg? ¿Si lo fuera sería tan grave, o tan sólo una diferencia que eludiría la repetición de la experiencia humana internándonos en la poshumana? O, ¿somos ya cyborgs y no nos hemos dado cuenta?

Primero precisemos que entiendo por cyborg. Donna Haraway en su Manifiesto Cyborg escribía en 1987:

Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción. La realidad social son nuestras relaciones sociales vividas, nuestra construcción política más importante, un mundo cambiante de ficción.

Todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos cyborgs. Éste es nuestra ontología, nos otorga nuestra política. Es una imagen condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos, estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica.


El Manifiesto Cyborg terminaba:

La imaginería del cyborg puede sugerir una salida del laberinto de dualismos en el que hemos explicado nuestros cuerpos y nuestras herramientas a nosotras mismas. No se trata del sueño de un lenguaje común, sino de una poderosa e infiel heteroglosia. Significa al mismo tiempo construir y destruir máquinas, identidades, categorías, relaciones, historias del espacio. A pesar de que los dos bailan juntos el baile en espiral, prefiero ser un cyborg que una diosa.

Y hoy, en 2005, cuando nuestra imbricación con la técnica es más profunda y más íntima, esta definición abierta me parece aún más precisa y la pregunta más pertinente. ¿Somos ya cyborgs? ¿Preferimos ser cyborgs que mujeres/hombres decimonónicos o diosas/dioses mistificados? ¿Hace falta tener algún implante o prótesis dentro de nuestros cuerpos para ser cyborgs? ¿No es el ciberespacio un nuevo órgano? ¿Internet, el disco duro de nuestro ordenador, no son parte ya de nuestra memoria? ¿Googlear no equivale a recordar? ¿Son los teléfonos celulares o móviles nuevas extremidades? ¿No estamos ya en contacto cotidiano con inteligencias no humanas? ¿No hay un creciente número de seres humanos que interactúan con las inteligencias artificiales de los computer games o videojuegos? ¿No son reales esas realidades? ¿No somos animales cibernéticos? ¿No serían los cyborgs las máquinas revolucionarias del siglo XXI?

¿Qué es devenir cyborgs sino vivir a comienzos del siglo XXI como híbridos máquina/animal? ¿Somos o no somos tecnocarne, carne penetrada por la técnica, esté dentro de nuestros cuerpos o no? No es hoy tan fácil distinguir entre animal y cyborg. Digamos que devenir cyborg incluye devenir animal, no lo excluye.



Si la letra de estos raps todavía hoy provocan extrañeza es porque apenas se reflexiona sobre lo que nos está ocurriendo. Apenas se perciben conscientemente las mutaciones y transformaciones que nuestra fraterna intimidad amor/odio con las nuevas tecnologías produce en nuestros cuerpos. Apenas se reconocen las prótesis e implantes que hoy muchos tenemos, por el simple hecho de ser exteriores a nuestra piel, como si por ejemplo la extensión que el ciberespacio ofrece a nuestras células y neuronas no tuviera efectos en nuestros órganos/cuerpos/cerebros.

Aunque produzca temores irracionales, no hay duda de que somos cada vez seres más híbridos. Ésta es la experiencia cotidiana de millones de personas, y no es casual que el Ars Electronica Festival 2005 se dedique precisamente a la fusión hombre/máquina, a las hibridaciones y mixturas del siglo que recién inauguramos. Y el mundo se divide en un mundo cada vez más fracturado, haciendo realidad las profecías/advertencia de los visionarios cyberpunk. Hoy, cuando el capitalismo multinacional provoca más y más fracturas, animalizando aún más a quienes ni siquiera alimentación y vivienda encuentran, en una realidad paralela a la de quienes viven la fantasía de la utopía del capitalismo global, hasta que sólo shocks como el 11-S y Katrina los traen al desierto e inundaciones de lo real. Y existe también un mundo dentro de la realidad y de las fantasías.

Deleuze apuntaba: La cuestión del futuro de la revolución es una mala cuestión, pues en tanto que uno se la plantea hay muchas personas que no devienen revolucionarias. Está hecha precisamente para eso, para impedir la cuestión del devenir revolucionario de las personas. No hay lugar para el temor, ni para la esperanza. Sólo cabe buscar nuevas armas.

El esquizoanálisis tiene un solo objetivo, que la máquina revolucionaria, la máquina artística y la máquina analítica se conviertan en piezas y engranajes unas de otras. [Deleuze. Conversaciones]

Llamaré a esas tres máquinas engranadas máquina mutante. Devenir cyborgs como creación de máquinas revolucionarias mutantes. Una máquina mutante que se distingue por acción y omisión de máquinas obsoletas pero todavía en funcionamiento en el siglo XXI: organizaciones económicas, políticas y culturales moldeadas bajo patrones del siglo XIX, identidades prefijadas, inscripción en un club ideológico, religioso o cultural, o el organismo humano como estructura cerrada con el límite de nuestra piel.



Los cyborgs, organismos cibernéticos inspirados en la ciencia ficción, son tomados por Haraway y recreados. Deleuze escribió: La filosofía no consiste en saber, y no es la verdad la que inspira a la filosofía, sino categorías como la de Interesante, Notable o Importante.... ¿Son los cyborgs interesantes, notables o importantes como máquinas mutantes y revolucionarias?

Por supuesto que sí, y los serán más conforme avance el siglo, dando lugar a no-sujetos en un mundo más allá del posmoderno en el que las fronteras se difuminan: entre lo animal y lo humano, entre los organismos y las máquinas, entre lo físico y lo no físico. Nuevas máquinas revolucionarias. Las tecnologías emergentes a las que hoy accedemos casi sin darnos cuenta hacen posible que los sujetos con una identidad fija del siglo XX devengan sujetos de identidad fragmentaria y puntos de vista contradictorios. Ex-sujetos que abran la posibilidad de la liberación de los yoes a través de su difuminación y la creación de nuevas máquinas para la revolución más radical: la que transforma la propia naturaleza humana.

Sin embargo, lejos de denunciar nuestra naturaleza cyborg impuesta como una perversión neocapitalista de la era tecnológica, podemos acompañar a Haraway cuando opta por subrayar las potencialidades de la situación fronteriza y la visión desde múltiples perspectivas para sus compromisos biopolíticos. Y acompañar a Deleuze atravesando el hecho experiencial y vital de que descubriéramos sus escritos/cajas de herramientas cuando ya existía una correspondencia subterránea y rizomal entre el deseo de devenir animal y el deseo y la potencia de devenir cyborg.

¿Devenir cyborg? ¿Eso es todo? No. No hay devenir sin multiplicación. Devenir cyborg no equivale a ensimismamiento, ni a ombligo cibernético, a castración mental, somática o celular. Devenir cyborgs encarna una revolución económica, biopolítica y creativa, la reinvención biológica y neuronal de los yoes, la reinvención del cuerpo que Michel Foucault rescató de la obra/herramienta nietzscheana.

Todos de un modo u otro, estamos en algún devenir minoritario que nos arrastraría hacia vías desconocidas si nos decidiéramos a seguirlo...
El pueblo siempre es una minoría creadora. Pero, si las minorías son revolucionarias, es en tanto impliquen un movimiento más profundo, que ponga en tela de juicio la axiomática mundial del capitalismo.

[Deleuze. Conversaciones]

Puesta en cuestión pues el cyborg no es sólo una ficción blasfema, sino potencia, realidad individual/colectiva, cultura híbrida global. Si Donna Haraway afirmaba, como les dije, que un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción, por supuesto interesa más cuando deja de ser ficción, cuando realmente forma parte de nuestros cuerpos y devenir revolucionarios.

Hay algo para los sentidos, como los implantes cocleares que sustituyen el oído, y algo más extendido: implantes temporales y prescindibles, órganos como el ordenador que ahora usted usa, separados de su cuerpo. Sí, se conecta y desconecta a voluntad, pero reconozcamos que el ciberespacio hace incursiones en lo real. Kedadas, amores y desamores, reacciones físicas ante palabras/bits, acontecimientos individuales y colectivos, parte que no todo de la biopolítica del siglo XXI.

¿Parte que no todo? ¿Y de la realidad fuera del ciberespacio? ¿No hay biopolítica en la realidad carnal ? No sólo diría que sí, sino que es en la carne dónde se materializa la biopolítica ciberespacial y extraciberespacial. Por eso me parece imprescindible la propuesta de los cyborgs fotosintéticos como real liberación de servidumbres: no habrá liberación mientras permanezca la necesidad de vender su fuerza de trabajo para poder sobrevivir. Alimento y sueños que vender comprar. Salir del mercado de la vida humana antes de la poshumanidad.

A pesar de haber causado estas propuestas estupefacción incluso en foros futuristas, sin embargo no soy el primero en concebir la necesidad de esa liberación, como descubrí hace poco, cuando me encuentro un enigmático texto de los 20 del pasado siglo con propuestas similares.
Pero si les parece, dejo la publicación de ese texto para otra entrada. Seguiremos este rap en un futuro próximo.

Por ahora les dejo un par de preguntas por si quieren responder en los comentarios: ¿Se sienten enfermos si se descompone su ordenador o su computadora? ¿Se sienten mutilados si su ratón/mouse se atasca o pierden su conexión a Internet?

Sabrán ya lo que son si responden afirmativamente a estas preguntas, ¿verdad? ;-)

Continuará...

Deseo y potencia de devenir cyborg

1 Comments:

Blogger karim josue Majluf said...

Espectacular.

3:35 a. m.  

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