miércoles, febrero 08, 2012

NOVELA DE CIENCIA FICCIÓN



PROYECTO ALFA CENTAURI
(LOS MUNDOS DEL PENSAMIENTO)
Por Marco Santini

Traducción y diseño de la portada Lilia Morales y Mori

Esta novela está disponible en inglés, español, francés e italiano


PRÓLOGO por José Luis Cordeiro

Ciencia ficción y ciencia real

La ciencia ficción de hoy se convierte en la ciencia real de mañana. De hecho, la ciencia continuamente abre nuevas puertas del conocimiento. Lo que antes parecía imposible, a veces se vuelve realidad luego. Los teléfonos, los automóviles, los aviones, los antibióticos, los satélites espaciales, las computadoras personales, la Internet, los celulares, todos parecían magia en su momento. Ahora, afortunadamente, cada uno de esos descubrimientos e invenciones son considerados normales por las nuevas generaciones.

Efectivamente, muchas ideas a veces avanzan de la ciencia ficción hacia la ciencia real. Sir Arthur C. Clarke, el conocido científico y autor de ciencia ficción, escribió hace casi medio siglo sus famosas tres leyes del futuro:

1. Cuando un científico viejo y distinguido afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado.
2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse más allá de ellos, hacia lo imposible.
3. Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se diferencia de la magia.

Clarke creía que la humanidad llegaría a la inmortalidad física antes del final del siglo XXI. De hecho, los científicos vienen alcanzado grandes logros en estudios de longevidad durante los últimos años y, de continuar así, es probable que se llegue al control del envejecimiento en las próximas dos o tres décadas. Gracias a diferentes desarrollos científicos y tecnológicos, actualmente se han creado ratones que viven casi 3 veces su expectativa de vida promedio, mosquitas de la fruta (Drosophila melanogaster) que viven 4 veces más, y algunos gusanos que han logrado vivir 6 veces más que su expectativa de vida observada normalmente en el medio ambiente.

Los experimentos con ratones son especialmente importantes pues se estima que los ratones y lo seres humanos compartimos, según como se mida, cerca del 90% del genoma. Hay una fundación sin fines de lucro que tiene un premio para crear ratones que vivan indefinidamente. Dicha competencia científica internacional se llama el “Premio del Ratón Matusalén” para crear ratones que alcancen vidas muy largas, con una longevidad creciente. También hay un segundo premio para “rejuvenecer” ratones. Los científicos que participan en el “Premio del Ratón Matusalén” esperan que en dos décadas se pueda controlar el proceso de envejecimiento en los ratones, y quizás una década más tarde se pueda hacer lo mismo en los humanos.

En pocas palabras, lo que hoy parece magia, pronto quizás podrá ser realidad. Los avances científicos recientes muestran que la inmortalidad física no es imposible, y que muchos de nosotros llegaremos a verla con nuestros propios ojos.

Un largo viaje real y virtual a Alfa Centauri

Proyecto Alfa Centauri, la obra del autor italiano Marco Santini, nos lleva del siglo XXI al siglo XXIV en un viaje galáctico con tres carabelas espaciales, precisamente con los mismos nombres de las reales de Cristóbal Colón a finales del siglo XV: la Pinta, la Niña y la Santa María. La novela mezcla el pasado, el presente y el futuro a través de capítulos cortos que entrelazan el mundo real y el virtual (@ en Net) y que hacen pasar el tiempo rápidamente. Por otro lado, la sutil traducción de la artista mexicana Lilia Morales y Mori, unida a su futurista diseño de la portada, hace que leer la historia sea un placer.

A finales del siglo XXIII, la Confederación del Sistema Solar cuenta con seres humanos habitando en la Tierra y en la Luna, y con seres virtuales residiendo en Marte y en Net. Entonces los seres humanos han básicamente alcanzado la inmortalidad y los seres virtuales se dividen en inteligencias artificiales y almas (humanos muertos cuyos cerebros fueron digitalizados). Por diferencias entre los seres humanos y los seres virtuales, se conviene que los segundos migren a Alfa Centauri para continuar su evolución allí y eliminar posibles confrontaciones en este Sistema Solar.

Una historia fascinante cuyas secuencias históricas son capturadas por 0101 010101001, un historiador digital. Es así como aprendemos que en el año 2047 se anunció el primer prototipo de inteligencia artificial con capacidades cognoscitivas similares a las humanas, en el 2053 se copió el primer cerebro de una persona después de fallecer, creando así un tipo de ser virtual conocido como alma, y en el 2082 los seres digitales se incorporaron a la Organización de las Naciones Unidas creando su propia delegación diplomática. Aunque la llamada “singularidad tecnológica” no ocurre en el 2045, como espera el inventor y futurista Ray Kurzweil, y ni siquiera se menciona dicho término en toda la obra, gran parte de la trama gira en torno a ideas similares.

Juntos o separados, tanto los seres humanos como los seres virtuales buscan la inmortalidad. Ambos buscan trascender sus limitaciones evolutivas, primero en la Tierra y luego en otras partes del universo. Es así como las carabelas espaciales llevan a las dos nuevas razas descendientes de los humanos, inteligencias artificiales y almas, en un largo viaje hacia la inmortalidad galáctica, a pesar de todos los inconvenientes y peligros inesperados que pueden llevar hasta la muerte imprevista. Como recuenta el historiador 0101 010101001: “Es la mente la que anhela la eternidad. No el cuerpo que realiza una mera función de apoyo”.

Hacia la inmortalidad biológica y computacional: aquí y ahora

La inmortalidad, un gran sueño humano desde el comienzo de la historia, parece estar cada día más cerca de convertirse en realidad. Afortunadamente, hoy es posible pensar tanto de una inmortalidad biológica como de una inmortalidad computacional. Desde el punto de vista biológico, hoy sabemos que ya existen células básicamente “inmortales”. Las bacterias son organismos unicelulares que no envejecen, de forma que mientras ellas no se enfermen, sean comidas o destruidas por otros organismos, las bacterias pueden vivir indefinidamente. En organismos multicelulares también hemos descubierto dos tipos de células que no envejecen, de hecho, podríamos decir que entre las células “inmortales” hay unas que son buenas y otras que son malas. Las células buenas son las germinales que no envejecen y están encargadas de la reproducción de la especie. Las células malas son las células cancerígenas que tampoco envejecen y son el resultado de mutaciones en otras células normales. Diferentes avances científicos, como la secuenciación del genoma, permitirán comprender por qué unas células envejecen y otras no. Adicionalmente, pronto será posible clonar diferentes partes del cuerpo, de forma que cualquier órgano también será remplazable y podrá ser substituido por partes más nuevas y hasta mejoradas.

Desde el punto de vista computacional, hoy estamos comenzando a comprender la complejidad del cerebro humano. Nuestro cerebro contiene aproximadamente cien mil millones de neuronas, y representa así la estructura más compleja del universo conocido hasta el momento. Sin embargo, ya hay científicos trabajando en la creación de cerebros artificiales y estiman que en dos o tres décadas podremos crear estructuras más complejas que el cerebro humano. De hecho, gracias a la Ley de Moore que indica el crecimiento exponencial del poder de las computadoras, es posible que una inteligencia artificial pase el Test de Turing en el 2029 y luego alcance la “singularidad tecnológica” en el 2045, según estiman algunos expertos como Ray Kurzweil. En ese caso, será entonces imposible diferenciar entre una inteligencia artificial y una inteligencia humana. Después también será posible subir todos los conocimientos, recuerdos, experiencias, amores y sentimientos a computadoras, que incluso tendrán una memoria expandible y superior a la memoria humana actual.

Como lo describe rápidamente el Proyecto Alfa Centauri, las próximas décadas serán realmente increíbles, y probablemente veamos tanto la inmortalidad biológica como la computacional. Es decir, tanto el “hardware” como el “software” del ser humano podrán no envejecer más, e incluso ambos serán mejorados. La humanidad pasará así a una nueva etapa de su evolución, donde diferentes entes, biológicos o no, podrán ser inmortales.

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